Posts Tagged ‘Sacramentos’

Confesión: necesidad humana, sacramento divino

agosto 29, 2010

Descargar nuestros corazones de pesos como son las culpas  es una necesidad muy humana, y algunos, humanamente también, necesitan pedir perdón al afectado, pero por su condición de hombres nunca habrá certeza de que se logró el objetivo y que todo está de nuevo en orden, casi siempre quedarán las marcas.

A los cristianos todos, Jesús nos dejó el sacramento de la Confesión de los pecados como un don de la Redención, es uno de los 7 sacramentos salidos de su costado abierto, pero instituídos antes de la Ascención.

Es muy rechazado por algunos que no conocen lo liberador que es presentarse ante ese tribunal en que me acuso sin fiscales, me oye el propio Jesús en la persona del sacerdote que me  perdonará en primera persona….”EGO TE ABSOLVO PECCATA TUA”, porque en ese momento actúa in persona Christi, por el poder de perdonar en su Nombre que les otorgó. Sólo Dios tiene poder para perdonar los pecados.

Donde se ha abandonado la confesión han aumentado  las visitas a los psicólogos y psiquiatras, pero hay quienes llegan al confesonario buscando una consulta médica y no es el objetivo del sacramento ni el lugar para ello. Cada cosa en su ámbito propio pues médicos hay muchos. Médicos de almas, pocos,  y los pacientes necesitados de ellos demasiados, ¡todo el mundo!

Contemplando y deseando

enero 15, 2010

Es verano en Chile y por hacer calor es muy rico ir al lado del mar. Ahí he estado y, por ser un sitio bastante remoto, no tengo modo de asistir a misa diaria como hago en tiempos normales, pero ¡cuanto se contempla en medio de la naturaleza y del alejamiento de los ruidos internos y externos de la ciudad! ¡cuántas comuniones espirituales y deseos de confesar se viven al estar lejos del Santísimo y de un sacerdote que te pueda absolver de tus faltas! No sé si sea tan malo estar alejados por unos días de estos auxilios que nos dejaste, Señor, porque se aprecian más, con sed, con unos deseos que desconocemos en días de rutina.

¡Cuánto tenemos que agradecer por tener quienes mantengan la fe, nos alimenten, consuelen  y sanen con los sacramentos y por tener unos días reparadores tanto de las fuerzas físicas como de las energías del alma!

Otro punto para agradecer es nuestro Plan de Vida en la Obra, que nos mantiene unidos a Dios y fervorosos aún en situaciones especiales.

Marita

Cinco

diciembre 17, 2009

LOS CINCO MANDAMIENTOS DE LA IGLESIA

  1. Oír misa entera todos los domingos y fiestas de guardar.
  2. Confesar los pecados mortales al menos una vez al año, y en peligro de muerte, y si se ha de comulgar.
  3. Comulgar al menos por Pascua de Resurrección.
  4. Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia.
  5. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades.

Repasando con un grupo de futuros confirmandos los mandamientos de la Iglesia, hubo quien abrió los ojos como platos, sorprendido por el descubrimiento.

Fue un rato divertido por la confusión, hasta que conseguí serenarlos y recordarles que para aprender hay que memorizar y comprender. Así pues, fuimos desgranando el contenido y hemos quedado en estudiarlos esta semana.

Antes de acabar la clase alguien preguntó: ¿Pero siguen vigentes?

La respuesta es sí.

Vigentísimos:) Y de obligado cumplimiento.

*En estas fiestas, el 25 de Diciembre-Navidad-, el 1 de Enero-Maternidad de la Virgen- y el 6 de Enero-La Epifanía del Señor-, son días de Precepto.

Tinta

Dios juega

octubre 19, 2009

manos y mundo

Dios juega con nosotros como un padre cariñoso y juguetón con sus hijos.

No entendemos todas las normas del juego y como somos más bajitos, no vemos todo lo que Él ve.

Dios juega con nosotros y nos va dando “prendas” para que tengamos las máximas posibilidades de ganar.

Así permanecen con nosotros los Sacramentos, auténticos energéticos para el camino.

A veces ganamos y nos alegramos muchísimo. A veces perdemos y nos enfadamos.

Lo que no hay que perder de vista es el cariño de ese padre, que es omnipotente y juguetón.

Hablaremos de ellos…de los sacramentos.

Tinta

Santidad es unión con Dios

octubre 8, 2009

*Imagen enlazada al Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.

Abundando en qué es la santidad-que no acabamos de entender- robo estas palabras de San Josemaría:

“…Santidad no significa exactamente otra cosa mas que unión con Dios; a mayor intimidad con el Señor, más santidad…”

Por tanto, lo primero que podemos deducir es que necesitamos tratar a Dios, claro que nadie trata a quien no conoce, con lo cual estamos obligados a saltar el primer y más devastador obstáculo: la ignorancia.

Pero es que aunque fuésemos doctos, nada podríamos sin acudir a los sacramentos.

Después, nos aplicamos al trabajo,  realizado con la mayor caridad y justicia posible.

¿Acaso no es esa nuestra obligación? Lo es. Pero además de ser una responsabilidad social y  servir para ganar el sustento personal o familiar, ponemos la  intención de amar.

Queremos amar a Cristo y a los demás con el desarrollo cotidiano de nuestras obligaciones.

Pasa nuestro trabajo a ser cauce, materia y ocasión para ofrecer ese esfuerzo personal  que redunda en la salvación de las almas.

Nos hacemos corredentores con Cristo porque sumamos nuestra “miseria” a su sacrificio en la Cruz, adquiriendo así nuestra poquedad un valor infinito. Dios que se hizo Hombre, nos elevó  al plano divino-nos endiosó-.

Mantenemos un diálogo interior con el Señor al tiempo que despachamos papeles, planchamos, compramos, descansamos, dormimos, madrugamos…A veces de manera más consciente y cuidada. A veces totalmente distraidos de que real y verdaderamente ayudamos a llevar personas al Cielo sin dejar de  implorar nuestra personal salvación.

No me extiendo. Vamos a comentar esto, de entrada.

Termino respondiendo que sí, que también los agnósticos pueden llegar al conocimiento de Dios. Parten desde un nivel más complicado respecto de los que tenemos semejante suerte, pero pueden, por la sencilla razón de que todos somos hijos de Dios y para todos desea el Señor la salvación.

Tinta

Bautismo de Julio Roberto

septiembre 30, 2009

Anoche he asistido “por casualidad” al bautismo de un hombre joven, de unos 30 años, calculo.

Pidió ser contado entre los hijos de Dios y anoche se concretó en una sencilla ceremonia.

Cada vez que he asistido a un bautismo de adultos, y ya son varias, se me eriza el pelo porque le tomo el peso a la tremenda gracia de Dios que es haber sido católica desde la más tierna infancia.

El neófito se llama Julio, pero al bautizarlo pasó algo simpático que no deja de tener su razón de ser, y es que nuestro párroco llamado Roberto, le dijo:

-Julio, yo tengo una costumbre que voy a aplicar contigo, y es que cuando bautizo a algún varón, le pongo mi nombre para que nunca se le olvide quién fue el cura que lo hizo, para que no dejes de rezar por mí.

Dicho y hecho: la echarle el agua dijo:

_ Julio Roberto, yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo….

Es una anécdota simpática, me parece, porque por suerte el sacerdote no se llama Nepomuceno o algo peor y que me perdone don Nepo si hay alguno que sea bloguero por ahí y me lee.

Marita