Posts Tagged ‘Providencia’

Pedid y se os dará

noviembre 14, 2009

“He pedido que suceda una cosa, y no pasó, y otra que rogué para que no pasara, sucedió” decía un desolado hombre quejándose de que Dios no le escuchaba o que si lo hacía le entendía mal.

Dios oye hasta el más suave susurro que se le dirija con intención de orar, y pedir es una oración que Él mismo ha incentivado cuando nos ha dicho tan claro:

Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá.Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.

(Mateo 7, 7-8)

Pedid, llamad, buscad…pero no podemos pedir contra sus designios ni exigiendo que las cosas se hagan como nos parece que es lo correcto, deseable, esperable, bueno y justo. Los caminos que Dios tiene contemplados pueden ser muy diferentes pues no son nuestros caminos, y ya vemos eso cuando recriminó a san Pedro por decirle que “no quiera Dios que sea crucificado”, llevándose la más fiera reprimenda del Señor.

Hay que pedir con fe, humildad, perseverancia y aceptando que la voluntad del Señor para nosotros puede ser diversa a nuestros deseos, porque Él ve desde más lejos y desde más alto y sabe lo que nos conviene. Si no nos concede nuestras peticiones  tal como deseamos, nos dará algo mejor que apunte al premio final: el Cielo. Confiemos en su Providencia y Sabiduría.

Marita

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Dolor

noviembre 3, 2009

Dolor siempre vamos a tener. Desde el pecado de Adán y Eva lo tenemos garantizado por el Señor que los expulsó del Paraíso pero no los abandonó; es que es un padrazo, de esos que castigan porque es su deber de formadores pero sufriendo más que los castigados, porque nos ama con locura.

El dolor viene, no avisa. Puede pasar, pero suele instalarse indefinidamente con una intensidad variable, y , sea lo que sea que nos toque, debemos aceptarlo y asumirlo como venido de Dios, que si bien no siempre es el que lo provoca en forma directa -una guerra, por ejemplo- siempre tolera sus efectos porque Él está ahí con su Providencia, para sacar bien del mal. Mudar el mal en bien es una de las garantías de que realmente es Todopoderoso y debemos depositar nuestra confianza en que es así.

Jesús, al asumir nuestra naturaleza y sufrir, no lo hizo para evitarnos el dolor, sino para que lo suframos de otro modo, uniéndolo a su cruz para que sea un dolor glorificado, que santifica, que es corredentor: “completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 24).

Marita