Posts Tagged ‘Pecado original’

Madre, llámala MADRE, que lo es.

mayo 22, 2010

Madre Íntegra

Seguimos con otras letanías en que la llamamos por el título más entrañable de santa María: madre.

Madre de la Divina Gracia: Los cristianos tenemos bien experimentado que las gracias nos llegan de manos de la Virgen. Muchas veces se palpa su intercesión.  Si Cristo es cabeza del Cuerpo Místico que es la Iglesia, María es el “cuello” por donde pasan todas las gracias a los demás miembros.

Madre Purísima: Pura, no sólo casta, sino pura, sin mancha alguna de pecado…..¡ninguna falta! Señora, ayúdanos a no transar con el pecado venial deliberado, ni el más pequeño.

Madre Castísima: Castísima, señora, en superlativo. Tus hijos caemos en estos temas por fragilidad, por la herida del pecado original y por un mundo erotizado. Nos rodea el mal ambiente, hediondo, de la impureza, y queremos imitarte. ¡No nos dejes, Madre nuestra!

Madre…….san Josemaría nos decía en Camino 516:

¡Madre! —Llámala fuerte, fuerte. —Te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha.

Anuncios

Normalidad de la anomalía

diciembre 28, 2009

La Sagrada Familia vivió episodios que no eran nada normales para otras familias de Israel en su época, y lo hizo con paz y paciencia, con obediencia y aceptación de la Voluntad Divina. Es como que lo anormal era la “normalidad” que el Señor tenía preparada para su Hijo encarnado y sus padres terrenales.

María no tenía pecado original ni personal alguno y podríamos decir que estaba mejor preparada para tantas contradicciones, tanto dolor y tantas interrogantes sin respuesta como el episodio de la pérdida del Niño en el Templo, pero san José era un normal ser humano con la herida del pecado como nosotros y nos dió ejemplo de abandono, de confianza en la Providencia y en los designios de Dios dados por medio de sus ángeles y de los acontecimientos que iban sucediéndose sin pausa. Ambos tuvieron las gracias adecuadas para su tremenda misión, tal como cada uno de nosotros las tenemos para las nuestras, por eso no debiéramos quejarnos ni abandonar el campo cuando las cosas se nos complican: nos basta con su gracia.(Cfr.2 Corintios 12, 9)

Jesús, José y María, ¿nos enseñan a hacer en cada momento lo que el Señor nos pide con confianza en que tendremos la gracia necesaria para ello? Si nos dan la carga, nos dan la fuerza, y así ha sido siempre.

Marita

Dolor

noviembre 3, 2009

Dolor siempre vamos a tener. Desde el pecado de Adán y Eva lo tenemos garantizado por el Señor que los expulsó del Paraíso pero no los abandonó; es que es un padrazo, de esos que castigan porque es su deber de formadores pero sufriendo más que los castigados, porque nos ama con locura.

El dolor viene, no avisa. Puede pasar, pero suele instalarse indefinidamente con una intensidad variable, y , sea lo que sea que nos toque, debemos aceptarlo y asumirlo como venido de Dios, que si bien no siempre es el que lo provoca en forma directa -una guerra, por ejemplo- siempre tolera sus efectos porque Él está ahí con su Providencia, para sacar bien del mal. Mudar el mal en bien es una de las garantías de que realmente es Todopoderoso y debemos depositar nuestra confianza en que es así.

Jesús, al asumir nuestra naturaleza y sufrir, no lo hizo para evitarnos el dolor, sino para que lo suframos de otro modo, uniéndolo a su cruz para que sea un dolor glorificado, que santifica, que es corredentor: “completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 24).

Marita