Posts Tagged ‘Cruz’

Semana Santa 2010

marzo 31, 2010

De nuevo llegamos a los días en que es Señor sufrirá a su Pasión, Muerte y Resurrección, y como Él sigue viviendo en su Iglesia, sigue siendo crucificado, escupido, abofeteado, afeado y debe sufrir un juicio inicuo, pero como lo hizo en la Semana Santa original, sus discípulos que somos la Iglesia que fundó y que asumió como su cuerpo Místico, ofrecemos todo eso tratando de vivirlo mansamente, como el Maestro.

No repetiré más la pena que nos dan los pecados que se han manoseado tanto por unos medios no siempre bien informados y que no buscan la verdad completa de unos hechos lamentables, sino que pido la gracia de ser un poco más fiel yo, pues en la medida en que cada cristiano lo seamos despejaremos un poco mejor el radiante rostro de Nuestro Señor Jesucristo ocultado por nuestras faltas.

Les deseo una muy santa Semana Santa unidos al vicario de Cristo que está sufriendo mucho.

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Sumar amores

enero 31, 2010

Cuando le hago cariño a mi nieta, de algún modo se lo hago a mi hija y a mi yerno también. Así lo entienden ellos en su concepto maduro del amor familiar. Que yo ame a la niña me agranda el corazón, sumo amores, por decirlo así, de un modo muy simple. No dejo de amar a mi hija. Los amo más y por más razones.

¿Por qué nuestros hermanos cristianos de otras denominaciones se cierran o les cuesta tanto comprenderlo así en lo referente a nuestro amor reverente a santa María? Amando a la madre amo al Hijo, sin contar con que “la llamarán bienaventurada TODAS las generaciones” (Lc 1, 48)

No amo a cualquier mujer con un culto de hiperdulía. No, es la Madre de Jesús, y por ser Dios encarnado ella es la Madre de Dios. No puedo “sacarle” la humanidad a Jesús, por lo tanto tampoco la divinidad. No me quedaría nada de Él.

Hay dos naturalezas en una sola persona divina que asume su naturaleza humana con todo lo que ella es; también asume y ama a su madre de la tierra que nos dejó como madre a todos sus discípulos al dejársela a san Juan a los pies de la cruz.

Creo que san Ildefonso de Toledo lo sabe explicar maravillosamente en su oración a la Madre de Dios*

Marita

Dolor

noviembre 3, 2009

Dolor siempre vamos a tener. Desde el pecado de Adán y Eva lo tenemos garantizado por el Señor que los expulsó del Paraíso pero no los abandonó; es que es un padrazo, de esos que castigan porque es su deber de formadores pero sufriendo más que los castigados, porque nos ama con locura.

El dolor viene, no avisa. Puede pasar, pero suele instalarse indefinidamente con una intensidad variable, y , sea lo que sea que nos toque, debemos aceptarlo y asumirlo como venido de Dios, que si bien no siempre es el que lo provoca en forma directa -una guerra, por ejemplo- siempre tolera sus efectos porque Él está ahí con su Providencia, para sacar bien del mal. Mudar el mal en bien es una de las garantías de que realmente es Todopoderoso y debemos depositar nuestra confianza en que es así.

Jesús, al asumir nuestra naturaleza y sufrir, no lo hizo para evitarnos el dolor, sino para que lo suframos de otro modo, uniéndolo a su cruz para que sea un dolor glorificado, que santifica, que es corredentor: “completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 24).

Marita

Santidad es unión con Dios

octubre 8, 2009

*Imagen enlazada al Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.

Abundando en qué es la santidad-que no acabamos de entender- robo estas palabras de San Josemaría:

“…Santidad no significa exactamente otra cosa mas que unión con Dios; a mayor intimidad con el Señor, más santidad…”

Por tanto, lo primero que podemos deducir es que necesitamos tratar a Dios, claro que nadie trata a quien no conoce, con lo cual estamos obligados a saltar el primer y más devastador obstáculo: la ignorancia.

Pero es que aunque fuésemos doctos, nada podríamos sin acudir a los sacramentos.

Después, nos aplicamos al trabajo,  realizado con la mayor caridad y justicia posible.

¿Acaso no es esa nuestra obligación? Lo es. Pero además de ser una responsabilidad social y  servir para ganar el sustento personal o familiar, ponemos la  intención de amar.

Queremos amar a Cristo y a los demás con el desarrollo cotidiano de nuestras obligaciones.

Pasa nuestro trabajo a ser cauce, materia y ocasión para ofrecer ese esfuerzo personal  que redunda en la salvación de las almas.

Nos hacemos corredentores con Cristo porque sumamos nuestra “miseria” a su sacrificio en la Cruz, adquiriendo así nuestra poquedad un valor infinito. Dios que se hizo Hombre, nos elevó  al plano divino-nos endiosó-.

Mantenemos un diálogo interior con el Señor al tiempo que despachamos papeles, planchamos, compramos, descansamos, dormimos, madrugamos…A veces de manera más consciente y cuidada. A veces totalmente distraidos de que real y verdaderamente ayudamos a llevar personas al Cielo sin dejar de  implorar nuestra personal salvación.

No me extiendo. Vamos a comentar esto, de entrada.

Termino respondiendo que sí, que también los agnósticos pueden llegar al conocimiento de Dios. Parten desde un nivel más complicado respecto de los que tenemos semejante suerte, pero pueden, por la sencilla razón de que todos somos hijos de Dios y para todos desea el Señor la salvación.

Tinta