Posts Tagged ‘Amistad y confidencia’

Piojos en el apostolado

agosto 20, 2010

Nuestra vocación cristiana -por bautizados nada más (ni nada menos)- nos exige propagar la fe de generación en generación, y para ello todo puede servir, hasta una infección de pediculosis en el colegio de nuestras hijas.

A la edad de los terceros y cuartos de primaria nadie se salva, no me vengan con cuentos. Que nadie quiera decir: _Mi hijita tiene piojos,  es una cosa, pero que hay hasta en las mejores familias, soy testigo. Por sus juegos se acercan demasiado, revuelven sus cabellos y basta que llegue una con los parásitos para que todos suframos el peligro.

Mi hija era muy amiga de Paulina, y yo quería acercarme apostólicamente a su madre, pues también simpatizábamos, pero de lejos, hasta que un dia le advertí que mi hija estaba infectada y que por favor tomara precauciones con la suya porque separarlas era imposible.

Yo temía un rechazo, pero fue al contrario…..también reconoció que la suya tenía el problema. Nos pasamos datos de qué productos y técnicas usar y de alertar al colegio del asunto para pararlo ahí, en el foco.

La sinceridad dió para estrechar la amistad y terminó acercándose a Dios un poco más, pues ya era piadosa, y encontró su lugar en la Iglesia, en la vocación de supernumeraria del Opus Dei que es hoy día, y cada vez más feliz.

¿Segunda oportunidad para el apostolado?

junio 9, 2010

La semilla más pequeña llegará a ser un árbol frondoso, que cobijará pájaros y dará buenos frutos.

He pensado -y dicho- que lo que dejemos de hacer en cuanto a apostolado ya no lo hicimos. Si miráramos para atrás sólo estaría nuestra sombra. No habrá nadie que pueda suplir nuestra omisión. Alguien perseverará en el error, o nunca conocerá al Dios que ama personalmente y nos conoce por nuestros nombres.

Lo he pensado, lo he sentido y me ha pesado, pero de repente, he recordado un comentario al pasar que hizo una jovencita que decía a otra: “Siempre hay una segunda oportunidad en el apostolado”

¿Será así?  Ojalá, porque a veces uno se pone pesimista y piensa en un triste y desinflado ” ya nunca más”, pero Dios tiene caminos que desconocemos y que nos sorprenden.  ¿Quién puede acortar su poder en éste y otros temas?

A veces he sentido que no me entendían, que ha primado la pereza, la tibieza, el orgullo, la condición social y otras consideraciones cuando algunos han dejado de lado mi esfuerzo apostólico, y el recuerdo de la segunda oportunidad me ayudan a no cejar en la lucha por extender el Reino de Dios a nuestro estilo, por la  amistad y confidencia.

Dice san Josemaría:
Convéncete: cuando se trabaja por Dios, no hay dificultades que no se puedan superar, ni desalientos que hagan abandonar la tarea, ni fracasos dignos de este nombre, por infructuosos que aparezcan los resultados.

Surco 110