Archive for the ‘Vocación’ Category

Don y Misterio

julio 30, 2010

Muchos elementos complementarios formando una unidad de vida

Hace todo un plan de vida espiritual aprendido de la tradicición de la Iglesia multisecular que ha recogido y propuesto el Opus Dei para los que nos formamos bajo su alero acogedor, pero no terminó de entender que “ESO”, se entreteje con la vida misma que está hecha de trabajos y oraciones, de oraciones y trabajos, unidos, intercambiables si los vivimos con unidad de vida, sin hacer separaciones, pues hemos ofrecido todo nuestro día para Él, y así conviven todos los afanes nobles de cualquier vida sin contraponerse.

Mi amiga querida, buena y generosa no entendió eso tan básico pues se agobió pensando que se echaba otra carga sobre lo mucho y muy bien que hace ya, por su familia y otras cosas excelentes.

No entendió que ya lo hace todo. En su mente ha separado sus momentos conscientes y fuertes de prácticas piadosas -como la oración mental “con reloj” y la Santa Misa, por ejemplo- con su trabajo santificado.

Somos  amigas, y ha decidido seguir como cooperadora de la Obra  porque otra espiritualidad no le calza, pero……..

Realmente, la vocación es un privilegio, un don y misterio, como decía el buen Juan Pablo II, y la libertad va por delante. No hay vocación posible sin ella.

Anuncios

El Opus Dei no saca a nadie de su sitio

julio 20, 2010

¡Qué poco comprenden algunas personas esta afirmación de nuestro Fundador! y es tan sencillo como que en cualquier lugar en que nos ha puesto la Providencia debemos ser cristianos al 100%, ahí debemos santificarnos sin esperar necesariamente un cambio de estado como puede ser de laico a religioso, muy legítimo y deseable para los que han sido llamados por ese camino, pero lo normal es que nos quedemos donde estábamos, poniendo una intencionalidad nueva para servir a Dios con todo el corazón, el alma, la mente, y los talentos para su Gloria que coincidirá con lo mejor para nosotros, nuestra felicidad.

Alguno ha pensado que se predica una  falta de  promoción social, intelectual u otras al decir “que no saca a nadie de su lugar”, y no es así, pues si por el trabajo santificado te ascienden, o te va mejor en tus negocios,  es por  los designios del Señor, al igual que se puede cumplir cabalmente y no lograr éxitos humanos. En ambos casos diremos “Omnia in bonum”. Si se han puesto los medios, el resultado es cosa del Señor.

Esto no es novedad absoluta en la Iglesia, pero san Josemaría lo ha recordado y puesto en práctica. Ya lo decía san Pablo en 1 Cor,7 17-24

Nos dejó Tere Zumalde. Descanse en paz

junio 23, 2010

Tere Zumalde, numeraria española, vasca “de Bilbao”, dejó  su trabajo, su apostolado, su pedagogía y su vida en Chile, ¡cuánto le debemos y le debo yo, en singular!

Ella fue una de las que comenzó la labor en Buenos Aires, Argentina, y entre sus encargos, fue la directora del Curso de estudios para supernumerarias cuando lo hice yo los años 1995 y 1996. Era rigurosa, exigente y alegre a la vez, con esa chispa tan ibérica, tan especial.

La formación que nos daba nos dejaba una marca porque había sido por años la encargada de las mujeres de la Obra en Chile y su experiencia y autoridad por encarnar primero ella los ideales que trasmitió, no la discutía nadie. No hacía ni decía por hacer o decir. Lo vivía.

Sin ir más lejos, ayer, un par de horas antes del accidente vascular que terminó con su fructífera vida, yo la citaba en un círculo como autoridad que para mi fijó un modo de hacer las cosas. Siempre la tengo presente.

Estaba enferma hace un tiempo, lo de ayer fue el final, nada más. Estaba preparada y era respetada y querida. ¿Qué más se puede pedir? por eso la recordaré siempre diciendo: “NO ME CAMBIO POR NADIE”

El año sacerdotal ha terminado, ¡pero no las oraciones por ellos!

junio 12, 2010

¡Y se acabó el Año sacerdotal, que nos propuso Benedicto XVI tan oportunamente!  Se acabó, pero no pueden acabarse los rezos, las oraciones y el cuidado por los sacerdotes, por TODOS los sacerdotes.

Entre muchas opciones, les dejo ésta, que encuentro preciosa y muy realista, como me gustan a mí:

Omnipotente y Eterno Dios: dígnate mirar el rostro de tu Cristo, Eterno y Sumo Sacerdote, y por amor a ÉL, ten piedad de tus sacerdotes.

Recuerda, oh Dios misericordioso, que no son sino débiles y frágiles criaturas. Mantén vivo en ellos el fuego de tu amor. Guárdalos junto a Ti, para que el enemigo no prevalezca contra ellos, y para que en ningún momento sean indignos de su sublime vocación.

  • ¡Oh Jesús!, te ruego por tus fieles y fervorosos sacerdotes;
  • por tus sacerdotes tibios e infieles;
  • por tus sacerdotes que trabajan cerca o en lejanas misiones;
  • por tus sacerdotes que sufren la tentación;
  • por tus sacerdotes que sufren soledad y desolación;
  • por tus jóvenes sacerdotes;
  • por tus ancianos sacerdotes;
  • por tus sacerdotes agonizantes;
  • por las almas de tus sacerdotes que padecen en el Purgatorio.

Pero sobre todo, te encomiendo a los sacerdotes que me son más queridos: al sacerdote que me bautizó, al que me absolvió de mis pecados; a los sacerdotes a cuyas Misas he asistido y que me dieron tu Cuerpo y Sangre en la Sagrada Comunión; a los sacerdotes que me enseñaron e instruyeron, me alentaron y aconsejaron; a todos los sacerdotes a quienes me liga una deuda de gratitud.

¡Oh Jesús!, guárdalos a todos junto a tu Corazón y concédeles abundantes bendiciones en el tiempo y la eternidad. Así sea.

San Josemaría describió muy bien el misterio y el don del sacerdocio en su homilía Sacerdote para la eternidad.

¿Segunda oportunidad para el apostolado?

junio 9, 2010

La semilla más pequeña llegará a ser un árbol frondoso, que cobijará pájaros y dará buenos frutos.

He pensado -y dicho- que lo que dejemos de hacer en cuanto a apostolado ya no lo hicimos. Si miráramos para atrás sólo estaría nuestra sombra. No habrá nadie que pueda suplir nuestra omisión. Alguien perseverará en el error, o nunca conocerá al Dios que ama personalmente y nos conoce por nuestros nombres.

Lo he pensado, lo he sentido y me ha pesado, pero de repente, he recordado un comentario al pasar que hizo una jovencita que decía a otra: “Siempre hay una segunda oportunidad en el apostolado”

¿Será así?  Ojalá, porque a veces uno se pone pesimista y piensa en un triste y desinflado ” ya nunca más”, pero Dios tiene caminos que desconocemos y que nos sorprenden.  ¿Quién puede acortar su poder en éste y otros temas?

A veces he sentido que no me entendían, que ha primado la pereza, la tibieza, el orgullo, la condición social y otras consideraciones cuando algunos han dejado de lado mi esfuerzo apostólico, y el recuerdo de la segunda oportunidad me ayudan a no cejar en la lucha por extender el Reino de Dios a nuestro estilo, por la  amistad y confidencia.

Dice san Josemaría:
Convéncete: cuando se trabaja por Dios, no hay dificultades que no se puedan superar, ni desalientos que hagan abandonar la tarea, ni fracasos dignos de este nombre, por infructuosos que aparezcan los resultados.

Surco 110

¡Me voy de convivencia!

abril 17, 2010

Estaré desaparecida toda la próxima semana, me voy al curso anual que tenemos los miembros supernumerarios en el Opus Dei, que llamamos “convivencia” porque tenemos la oportunidad de vivir en la intimidad del día a día en esta  Familia Grande que es la Obra de Dios, de conversar de lo humano y lo divino, pero por sobre todo empaparnos del espíritu del Opus Dei tal como ha sido desde que el Señor se lo hizo fundar a san Josemaría el 2 de octubre de 1928, pues está visto que en todo lo que intervengamos mucho los humanos en pocas generaciones la cosa se va diluyendo, opacando, aguando o cambiando para donde sopla el viento, y la idea al formarnos con tanto mimo por parte de la Obra y del empeño que ponemos nosotros para poder corresponder es ser fieles-fieles, es permanecer apegaditos a lo que Dios le hizo VER, y que se fue organizando paso a paso con el correr de los tiempos y las inspiraciones que cada tanto cuando le iba diciendo con sus inspiraciones: “pon esto aquí”, “organiza aquello de ese modo”.

Nos esforzamos por estudiar un tema teológico que -tal como dice Tinta en el post anterior- va sedimentando, quieras que sí, quieras que no,  y nos deja en condiciones de poder iluminar a otros para que también se preocupen de su formación doctrinal y de vida interior.

Me pregunta alguno, a veces escandalizado: ¿CÓOOOOMOOOO? ¿dejas a tu familia 5 días SOOOOOLOOOOOS? ¿no te pparece irresponsable o exagerado?

Mi respuesta siempre es la misma: si no fuera por esta formación y exigencia que tengo en el Opus Dei -es exigente porque lo vale- no sé dónde estaría la madre de familia que soy. Es una inversión para ellos, pues esta mujer que se va por pocos días  llega tratando de mejorar la cara; de servirlos lo mejor que pueda dentro de mis defectos; de amarlos como son, y para mí es una inyección de optimismo, de conocimientos, de amistad renovada, de fidelidad en mi entrega a Dios, recordando que soy su hija y que me conoce por mi apelativo de niña, como me decía mi padre: Canita….

¡Hijos de Dios!: una condición que nos transforma en algo más trascendente que en personas que se soportan mutuamente. Escucha al Señor: «vos autem dixi amicos!» —somos sus amigos, que, como El, dan gustosamente su vida los unos por los otros, en la hora heroica y en la convivencia corriente.

Surco 750

Sencillo

febrero 13, 2010

El ser humano tiende a complicar las situaciones y busca explicaciones enrevesadas a lo que se acaba descubriendo como sencillo.

Muchas veces me preguntan cómo puedo hacer compatible mis obligaciones de la vida diaria con mi vocación de supernumeraria.

Trato de explicar que precisamente, es esa vocación la que me ayuda a poner las cosas en su sitio y a vivir la vida con todos sus ingredientes.

Ser del Opus Dei me ha permitido descomplicarme, dar importancia a lo prioritario y adaptar mi compromiso como supernumeraria a todas las realidades que tengo que santificar, de tal modo, que ser de la Obra no es una tarea más en mi agenda, sino algo mucho más sencillo, es una ayuda permanente para encajar mi vida toda.

Mañana, 14 de febrero, es fiesta grande en el Opus Dei, así que os invito a brindar con nosotras.

Tinta

Soy del Opus Dei…

enero 8, 2010

y soy normal.

Debería ser mejor, pero lo cierto es que me comparo con mis iguales y veo en otros, virtudes que yo no tengo.

En muchas ocasiones, la gente dicta sentencia y cataloga a las personas del Opus Dei de una determinada forma.

Y aquí no hay formas. Cada uno es como es, viene de su padre y de su madre, con su carga genética, con sus experiencias vitales, con la influencia de su entorno y de su cultura.

Ser del Opus Dei es aspirar a la normalidad de los cristianos. Es llevar una vida corriente.

De puertas para afuera todo es igual. De puertas para adentro lo será o no. Sólo Dios lo ve.

Tinta

Un anciano de mi calle

diciembre 12, 2009

Cuentan que en una hermosa ciudad, en una casa magnifica,vivía un anciano solitario.

Había quedado desposeido de todos sus títulos y olvidado de sus amigos,  pero conservaba sus propiedades.

Un hombre de bien, vecino de nuestro protagonista, acudía diariamente a darle un poco de  conversación.

Eran ratos de compañía donde el anciano encontraba paz y consuelo a su soledad,ya que sólo tenía un hijo, que viviendo en la misma casa  nunca tenía tiempo para él.

Charlando estos dos hombres, surgió la conversación de Dios.

El anciano le confesó que cuando era joven, le habían propuesto vivir su vocación cristiana- y añadió- con lágrimas en los ojos:

Me hablaron, me distraje y se me ha pasado la vida

Triste historia de un hombre que en los últimos tiempos de su existencia terrena, cuando el tiempo y la vida se le ha escapado, reconoce haber hecho oidos sordos a una propuesta divina.

Tinta

Prelatura del Opus Dei

noviembre 28, 2009

Duc in altum

Hoy se cumplen 27 años desde que el papa Juan Pablo II erigió al Opus Dei en prelatura personal.

Ese mismo año, unos meses antes, yo tuve mi conversión personal. Comencé a tomarme mi fe en serio y a buscar, en una  ciudad donde la Obra no había podido llegar aún, un rinconcito de la Iglesia Católica que me acogiera y sobre todo, que me satisficiera  con una explicación coherente las dudas doctrinales sobre demasiados temas que no terminaban de cerrarme con la doctrina de siempre. Algo me sonaba demasiado novedoso como para ser católico. Y comenzó mi peregrinación personal buscando ese remanso de luz y de paz para mi alma inquieta. Lo encontré, de la mano de mi hermana en la Obra de Dios y no se me pasó por la mente los peligros, sufrimientos, estudio, oración, paciencia y todo lo que se hubo de sortear para que cuando me aparecera yo, tocara la puerta a una institución eclesial con una cauce seguro, respetuoso de lo que es su espíritu, con el sello de garantía de la Iglesia de que estamos en la senda que Dios le hizo ver a nuestro Fundador el 2 de octubre de 1928.

No puedo menos que entonar un Te Deum por haber llegado a puerto seguro, el mismo año que el Opus Dei, yo, una nueva hija de San Josemaría.

Marita