Archive for the ‘También sucede’ Category

¿Segunda oportunidad para el apostolado?

junio 9, 2010

La semilla más pequeña llegará a ser un árbol frondoso, que cobijará pájaros y dará buenos frutos.

He pensado -y dicho- que lo que dejemos de hacer en cuanto a apostolado ya no lo hicimos. Si miráramos para atrás sólo estaría nuestra sombra. No habrá nadie que pueda suplir nuestra omisión. Alguien perseverará en el error, o nunca conocerá al Dios que ama personalmente y nos conoce por nuestros nombres.

Lo he pensado, lo he sentido y me ha pesado, pero de repente, he recordado un comentario al pasar que hizo una jovencita que decía a otra: “Siempre hay una segunda oportunidad en el apostolado”

¿Será así?  Ojalá, porque a veces uno se pone pesimista y piensa en un triste y desinflado ” ya nunca más”, pero Dios tiene caminos que desconocemos y que nos sorprenden.  ¿Quién puede acortar su poder en éste y otros temas?

A veces he sentido que no me entendían, que ha primado la pereza, la tibieza, el orgullo, la condición social y otras consideraciones cuando algunos han dejado de lado mi esfuerzo apostólico, y el recuerdo de la segunda oportunidad me ayudan a no cejar en la lucha por extender el Reino de Dios a nuestro estilo, por la  amistad y confidencia.

Dice san Josemaría:
Convéncete: cuando se trabaja por Dios, no hay dificultades que no se puedan superar, ni desalientos que hagan abandonar la tarea, ni fracasos dignos de este nombre, por infructuosos que aparezcan los resultados.

Surco 110

La importancia del vestir

mayo 3, 2010

Nuestro estilo de “cubrirnos con ropa” dice mucho en la primera impresión que tenemos unos de otros. Como somos limitados, necesitamos elementos de juicio, y la ropa, la moda, es uno que habla en muchos casos por si solo. Claro, podemos equivocarnos, pero no es lo habitual. La ropa nos protege, no sólo de la intemperie sino de las miradas ajenas, pues no todas las miradas son legítimas ni todas limpias.

San Josemaría  nos dejó como herencia, para que no lo descuidemos y dentro de lo que podamos, que intentemos meternos en ese fascinante mundo que han hecho cautivo personas que no son precisamente los más interesados en destacar lo femenino ni lo bueno de las mujeres que dicen que “visten”, pues la tendencia es más a desvestir y a afear. Pareciera que el límite sólo es el catarro y la gripe A1H1 actualmente en las noticias.

¿PUDOR, MODESTIA? ¿qué es eso, por favor?

“El pudor y la modestia son hermanos

pequeños de la pureza”

Camino 128

Hay moda que distingue a quien la usa, te hace especial, llama la atención hacia lo que la persona es por dentro. La hace interesante de descubrir porque se ha elegido bien. De ahí viene la palabra “elegancia”. No se te impone desde fuera, tú ELIGES. Eres libre.

Ya que estamos hablando de lo que te cubre -o descubre- ¿no es razonable que los clérigos usen sus ropas de tales? se ven elegantes dentro de su estado de consagrados; desde lejos se reconoce su condición y nadie se equivoca, a no ser que alguien quiera ignorar lo que las vestiduras eclesiales desean gritar.

Marita

Llegó el momento de confiar

mayo 2, 2010

La Iglesia en mi país está sufriendo, como en muchos otros sitios, por el tema relacionado con los escándalos por la moral sexual de ALGUNOS sacerdotes débiles que no han sabido o podido ser fieles a los deberes de su ministerio. El episcopado chileno se ha pronunciado con este documento*

No los voy a juzgar yo. La sociedad lo está haciendo de un modo implacable en muchos casos, y es muy triste verlos caídos y siendo piedras de escándalo para el pueblo fiel. Más temor le tendría yo al juicio de Dios, pero ya sabemos que a Él le basta el arrepentimiento sincero y la restitución de lo defraudado para que con su misiericordia los perdone. Lo que no se alcance a pagar en esta vida lo pagarán hasta el último céntimo en el purgatorio, porque espero que los pecadores de esta índole tan particular como escasa  –sí, por suerte escasa tengan la humildad necesaria para aceptar el perdón que el Señor a quien han defraudado al escandalizar a sus pequeñuelos  (todos lo somos ante nuestro Padre Dios) les ofrece en el sacramento de la reconciliación o penitencia y de pedirlo a sus víctimas.

Que el grito que hizo suyo una canción de Sui Generis, “¿Dónde está Dios, dime quién me lo robó?” no sea definitivo, que la gracia del Dios actúe y en medio de su confusión y dolor recuperen la fe que vieron traicionada por un indigno o enfermo “sanador de almas” que sólo las envenenó.

Estoy triste, pero esperanzada. Habrá que apretar todos los furúnculos dentro de nuestra amada Iglesia para sanarla y  que resplandezca el rostro de  Cristo en todo su esplendor. Hay mucho que desagraviar y mucho que aprender de esta crisis tan terrible.

Me aferro a las promesas del Señor, de su asistencia, de su compañía hasta el fin de los tiempos, de la infalibilidad del Papa, de que las puertas del infierno no prevalecerán aunque tengan tanta prensa, tantos medios y tanta ainmadversión  cuando no franca odiosidad….. en fin, confío en  la protección del Corazón de Cristo, del Sagrado Corazón.