Archive for the ‘Lucha ascética’ Category

Confesión: necesidad humana, sacramento divino

agosto 29, 2010

Descargar nuestros corazones de pesos como son las culpas  es una necesidad muy humana, y algunos, humanamente también, necesitan pedir perdón al afectado, pero por su condición de hombres nunca habrá certeza de que se logró el objetivo y que todo está de nuevo en orden, casi siempre quedarán las marcas.

A los cristianos todos, Jesús nos dejó el sacramento de la Confesión de los pecados como un don de la Redención, es uno de los 7 sacramentos salidos de su costado abierto, pero instituídos antes de la Ascención.

Es muy rechazado por algunos que no conocen lo liberador que es presentarse ante ese tribunal en que me acuso sin fiscales, me oye el propio Jesús en la persona del sacerdote que me  perdonará en primera persona….”EGO TE ABSOLVO PECCATA TUA”, porque en ese momento actúa in persona Christi, por el poder de perdonar en su Nombre que les otorgó. Sólo Dios tiene poder para perdonar los pecados.

Donde se ha abandonado la confesión han aumentado  las visitas a los psicólogos y psiquiatras, pero hay quienes llegan al confesonario buscando una consulta médica y no es el objetivo del sacramento ni el lugar para ello. Cada cosa en su ámbito propio pues médicos hay muchos. Médicos de almas, pocos,  y los pacientes necesitados de ellos demasiados, ¡todo el mundo!

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Don y Misterio

julio 30, 2010

Muchos elementos complementarios formando una unidad de vida

Hace todo un plan de vida espiritual aprendido de la tradicición de la Iglesia multisecular que ha recogido y propuesto el Opus Dei para los que nos formamos bajo su alero acogedor, pero no terminó de entender que “ESO”, se entreteje con la vida misma que está hecha de trabajos y oraciones, de oraciones y trabajos, unidos, intercambiables si los vivimos con unidad de vida, sin hacer separaciones, pues hemos ofrecido todo nuestro día para Él, y así conviven todos los afanes nobles de cualquier vida sin contraponerse.

Mi amiga querida, buena y generosa no entendió eso tan básico pues se agobió pensando que se echaba otra carga sobre lo mucho y muy bien que hace ya, por su familia y otras cosas excelentes.

No entendió que ya lo hace todo. En su mente ha separado sus momentos conscientes y fuertes de prácticas piadosas -como la oración mental “con reloj” y la Santa Misa, por ejemplo- con su trabajo santificado.

Somos  amigas, y ha decidido seguir como cooperadora de la Obra  porque otra espiritualidad no le calza, pero……..

Realmente, la vocación es un privilegio, un don y misterio, como decía el buen Juan Pablo II, y la libertad va por delante. No hay vocación posible sin ella.

Ofrece tu trabajo, por favor

julio 14, 2010

El trabajo es  lugar de encuentro con Cristo y una ocasión fantástica de servir al prójimo, de ayudar a los demás, de pedir por ellos.

Hay personas tan ocupadas en trabajar que piensan que no les queda tiempo para rezar, aunque les gustaría enormemente.

Se equivocan.

El trabajo bien hecho, con rectitud de intención, con deseos de amar y tratar a Dios, con afán de purificación personal y ayuda a los demás, es oración. De ahí la importancia de tomar conciencia de este tesoro, herramienta útil para alcanzar el Cielo.

Tenemos que ofrecerlo. Cada uno a su estilo. Cada uno con sus palabras. No hay necesariamente que utilizar oraciones hechas, lo cual es una gran ventaja para los que vamos perdiendo memoria.

Cada mañana: Señor, te ofrezco mi trabajo, que sea para Tí para tu gloria. Y ya está. No necesita más protocolo. El trato con el Señor es de lo más sencillo y descomplicado.

¿Ofreces tu trabajo? ¿Enseñas a otros a que lo ofrezcan? Y lo mejor: ¡puedes ofrecer el trabajo de los demás!

Tengo que reconocer que estoy rodeada de gente que trabaja muchísimo mejor que yo; personas buenísimas que no tienen conciencia de esta dimensión sobrenatural del trabajo. En cierta ocasión oí que yo podía ofrecer ese trabajo por ellos y así lo vengo haciendo.

Hazlo tú también, el mundo será nuestro y lo habremos ganado para Dios:)

TINTA

Curso de Retiro 2010

julio 8, 2010

Vengo llegando de mi curso de retiro 2010. ¡Tres días lejos del mundanal ruido y no se acabó el planeta por eso! más bien el mundo mejoró porque 24 mujeres de todos portes y circunstancias hemos decidido ser un poquito mejor…por un año…. pero aunque nos durara tan solo el trayecto hasta llegar a casa y encontrar que todo ahí sigue parecido a como lo dejamos ya habrá valido la pena.  Vale la pena, ¡sí, señor!

¿Trabajar en verano?

julio 4, 2010

Trabajar en verano es como trabajar en invierno pero…con más calor.

Las altas temperaturas en el Sur de España dificultan enormemente cualquier labor.

De hecho, en verano hay quien queda para tomar café a las cuatro de la tarde y para esto hay que estar loco  o  sencillamente ser del Opus Dei.

Ciertamente viene a ser lo mismo-lo de la locura- porque los del Opus Dei estamos locos, aunque nuestra locura es muy sensata ya que nace y crece en relación directa con el amor.

Y porque amamos a Dios y al mundo apasionadamente, ponemos el mismo empeño en hacer las cosas bien con frío o con calor.

Pero quiero subrayar el mérito que tiene desempeñar un trabajo, con la misma energía a 20º grados que a 40º. Es más. Me gustaría que todos aquellos que piensan que Andalucía está llena de “vagos” vieran el esfuerzo titánico que hay que hacer para mantener un ritmo laboral pese a las inclemencias del tiempo.

Pero me voy del tema, perdonadme, debe ser el calor…:)

Lo que quiero transmitir en este artículo es que todo trabajo ofrecido a Dios, hecho por amor, vivido con sencillez sobrenatural, es punto de encuentro con Cristo, es herramienta de santificación, medio de salvación personal y oportunidad de corredimir a nuestros hermanos los hombres.

Abundaré sobre cómo se ofrece el trabajo porque me queda la duda de si sabéis cómo se hace. Yo lo se porque me lo han enseñado.

Tinta

¿Segunda oportunidad para el apostolado?

junio 9, 2010

La semilla más pequeña llegará a ser un árbol frondoso, que cobijará pájaros y dará buenos frutos.

He pensado -y dicho- que lo que dejemos de hacer en cuanto a apostolado ya no lo hicimos. Si miráramos para atrás sólo estaría nuestra sombra. No habrá nadie que pueda suplir nuestra omisión. Alguien perseverará en el error, o nunca conocerá al Dios que ama personalmente y nos conoce por nuestros nombres.

Lo he pensado, lo he sentido y me ha pesado, pero de repente, he recordado un comentario al pasar que hizo una jovencita que decía a otra: “Siempre hay una segunda oportunidad en el apostolado”

¿Será así?  Ojalá, porque a veces uno se pone pesimista y piensa en un triste y desinflado ” ya nunca más”, pero Dios tiene caminos que desconocemos y que nos sorprenden.  ¿Quién puede acortar su poder en éste y otros temas?

A veces he sentido que no me entendían, que ha primado la pereza, la tibieza, el orgullo, la condición social y otras consideraciones cuando algunos han dejado de lado mi esfuerzo apostólico, y el recuerdo de la segunda oportunidad me ayudan a no cejar en la lucha por extender el Reino de Dios a nuestro estilo, por la  amistad y confidencia.

Dice san Josemaría:
Convéncete: cuando se trabaja por Dios, no hay dificultades que no se puedan superar, ni desalientos que hagan abandonar la tarea, ni fracasos dignos de este nombre, por infructuosos que aparezcan los resultados.

Surco 110

15 minutos "por reloj"

junio 4, 2010

En el Opus Dei, nuestras normas del Plan de Vida, o sea las devociones que tenemos o los ratos dedicados especialmente a Dios, tienen un límite bien acotado por minuteros y segunderos. Esto tanto para levantarnos como para la lectura espiritual o el rato de oración, y bien me parece, porque estamos en el mundo con sus exigencias normales para un laico.

La lectura espiritual dura un cuarto de hora en total, ni más ni menos.  ¿Es poco? No me parece, pues leemos 3,8 días del año, lo suficiente como para ir teniendo una base doctrinal y ascética importante….en teoría, obvio. Luego hay que ponerlo por obra. Para eso está la oración para ver cómo….y es tema de otro post.

Comenzamos invocando al Espíritu Santo, pues es una lectura que debe explotar en oración y conocimiento de Dios, que no es cualquier cosa.

Leemos un trozo del Nuevo Testamento -un par de minutos “masticados”- y el resto lo empleamos en un libro bien elegido,  generalmente sugerido por nuestros directores. Nos conocen bien y saben el alimento intelectual y del alma que nos conviene en ese momento.

Al tener bien definido el tiempo empleado podemos organizarnos durante el día para hacerlo con calma y provecho. Me encanta. Se ha pensado en todo para ayudarnos.

¡Me voy de convivencia!

abril 17, 2010

Estaré desaparecida toda la próxima semana, me voy al curso anual que tenemos los miembros supernumerarios en el Opus Dei, que llamamos “convivencia” porque tenemos la oportunidad de vivir en la intimidad del día a día en esta  Familia Grande que es la Obra de Dios, de conversar de lo humano y lo divino, pero por sobre todo empaparnos del espíritu del Opus Dei tal como ha sido desde que el Señor se lo hizo fundar a san Josemaría el 2 de octubre de 1928, pues está visto que en todo lo que intervengamos mucho los humanos en pocas generaciones la cosa se va diluyendo, opacando, aguando o cambiando para donde sopla el viento, y la idea al formarnos con tanto mimo por parte de la Obra y del empeño que ponemos nosotros para poder corresponder es ser fieles-fieles, es permanecer apegaditos a lo que Dios le hizo VER, y que se fue organizando paso a paso con el correr de los tiempos y las inspiraciones que cada tanto cuando le iba diciendo con sus inspiraciones: “pon esto aquí”, “organiza aquello de ese modo”.

Nos esforzamos por estudiar un tema teológico que -tal como dice Tinta en el post anterior- va sedimentando, quieras que sí, quieras que no,  y nos deja en condiciones de poder iluminar a otros para que también se preocupen de su formación doctrinal y de vida interior.

Me pregunta alguno, a veces escandalizado: ¿CÓOOOOMOOOO? ¿dejas a tu familia 5 días SOOOOOLOOOOOS? ¿no te pparece irresponsable o exagerado?

Mi respuesta siempre es la misma: si no fuera por esta formación y exigencia que tengo en el Opus Dei -es exigente porque lo vale- no sé dónde estaría la madre de familia que soy. Es una inversión para ellos, pues esta mujer que se va por pocos días  llega tratando de mejorar la cara; de servirlos lo mejor que pueda dentro de mis defectos; de amarlos como son, y para mí es una inyección de optimismo, de conocimientos, de amistad renovada, de fidelidad en mi entrega a Dios, recordando que soy su hija y que me conoce por mi apelativo de niña, como me decía mi padre: Canita….

¡Hijos de Dios!: una condición que nos transforma en algo más trascendente que en personas que se soportan mutuamente. Escucha al Señor: «vos autem dixi amicos!» —somos sus amigos, que, como El, dan gustosamente su vida los unos por los otros, en la hora heroica y en la convivencia corriente.

Surco 750

Acción y vida interior: buena dupla

abril 3, 2010

Una amiga mía querida y emparentada ha asistido a medios de formación de la Obra varios años ya, y a quién la quiere oir le dice lo muy bien que le han hecho, pero este año duda de seguir por que no sabe si aparte de formarse -“oír charlas”  dice ella- el Opus Dei le puede ofrecer algo más….

No es primera vez que me topo con un caso así en que lo que buscan no es un encuentro con el Señor  en su vida interior para de ahí pasar a la acción donde su libre albedrío las lleve con rectitud de intención y buscando en todo a Dios. Buscan moverse pero en cierto modo desean ser dirigidas en la acción por “alguien” , ojalá algún eclesiástico, y como en la Obra somos laicos mayores de edad y muy libres de tener iniciativas sin moldes predeterminados ni mandados por nadie, salvo por los mandamietos comunes a los cristianos, y no terminan de entender.

Estas personas son buenas, ¡buenísimas!, pero no les entra eso de “por añadidura” a que lleva el “buscar a Dios y su justicia”; buscan la acción separada de la oración, de la contemplación. Quieren ser Marta y no María, y no comprenden que hay que unir las dos cosas con unidad de vida.

Meditar ésto me hace entender a mí lo novedosísima que es la Obra, y por qué a san Josemaría le costó tanto ser comprendido y que le hayan dicho que llegó con 100 años de antelación con su propuesta, y es claro: Dios toma la iniciativa y a nosotros nos queda tratar de ir “al paso de Dios”


Me dices que sí, que estás firmemente decidido a seguir a Cristo.
—¡Pues has de ir al paso de Dios; no al tuyo!
De Forja, punto 531

Plan de Vida: adaptable como un guante

marzo 12, 2010

En la Obra tratamos de vivir todo nuestro día pegaditos al Señor. Ya sea que trabajemos, descansemos o nos divirtamos siempre estamos pendientes de recordar que estamos en su Presencia y que todo lo que hagamos puede ser transformado en oración, pero como humanos que somos,  para ir cada día intentando lograr el objetivo de santificarnos en lo ordinario, tenemos nuestro llamado Plan de Vida, que no es otra cosa que un conjunto de actos, devociones, etc, tales como es el asistir a misa diariamente, hacer unos ratos de oración mental, hacer una visita al Señor Sacramentado en alguna iglesia u oratorio, y muchas otras cosas que no toman tiempo ni exigen desplazamientos, como es expresar nuestra gratitud, dolor de los pecados, desagraviar diciendo alguna jaculatoria ad hoc y cosas por el estilo que llamamos “Normas”.

Hay algunos despistados que piensan que las normas serían “el espíritu del Opus Dei” por la importancia que les damos tratando de hacerlas todas todos los días, pero eso es como decir que la punta de iceberg es la parte principal y no. Las normas sólo son la expresión de la Vida Interior que tenemos o a la que aspiramos, pues nacen de ella y tienden a acrecentarla, en un círculo virtuoso.

Las normas en el Opus Dei no son “otra carga” añadida a lo que ya tenemos como deberes. No, ellas se entretejen con los quehaceres corrientes de nuestras vidas, en una UNIDAD DE VIDA a la que  “se adaptan como el guante  a la mano” y tratamos de que el trabajo sea oración y la oración también es trabajo, pues exige un esfuerzo para sacar agua del pozo de la gracia;  a veces sentimos que o está muy profundo o muy seco….el mérito está en perseverar tal como enseñan santa Teresa y otros santos.

Cito a san Josemaría porque a mi me sirve siempre considerarlo:

“Has de ser constante y exigente en tus normas de piedad, también cuando estás cansado o te resultan áridas. ¡Persevera! Esos momentos son como los palos altos, pintados de rojo que, en las carreteras de montaña, cuando llega la nieve, sirven de punto de referencia y señalan, ¡siempre!, dónde está el camino seguro.
(Forja, nº 81)