Archive for the ‘Historia Real’ Category

Piojos en el apostolado

agosto 20, 2010

Nuestra vocación cristiana -por bautizados nada más (ni nada menos)- nos exige propagar la fe de generación en generación, y para ello todo puede servir, hasta una infección de pediculosis en el colegio de nuestras hijas.

A la edad de los terceros y cuartos de primaria nadie se salva, no me vengan con cuentos. Que nadie quiera decir: _Mi hijita tiene piojos,  es una cosa, pero que hay hasta en las mejores familias, soy testigo. Por sus juegos se acercan demasiado, revuelven sus cabellos y basta que llegue una con los parásitos para que todos suframos el peligro.

Mi hija era muy amiga de Paulina, y yo quería acercarme apostólicamente a su madre, pues también simpatizábamos, pero de lejos, hasta que un dia le advertí que mi hija estaba infectada y que por favor tomara precauciones con la suya porque separarlas era imposible.

Yo temía un rechazo, pero fue al contrario…..también reconoció que la suya tenía el problema. Nos pasamos datos de qué productos y técnicas usar y de alertar al colegio del asunto para pararlo ahí, en el foco.

La sinceridad dió para estrechar la amistad y terminó acercándose a Dios un poco más, pues ya era piadosa, y encontró su lugar en la Iglesia, en la vocación de supernumeraria del Opus Dei que es hoy día, y cada vez más feliz.

Consagración al corazón dulcísimo e inmaculado de María

agosto 11, 2010

San Josemaría, en tiempos muy duros de malos entendidos, enredos que él llamaba “la contradicción de los buenos” y hasta de calumnias, acudió en medio de la oscuridad más grande -sospechando peligros  reales para la Obra de Dios- donde siempre se había refugiado, bajo el amparo de su Madre Santísima, la Virgen María.

El 15 de agosto de 1951 partió a Loreto e hizo la consagración del Opus Dei al corazón dulcísimo e inmaculado de María, y todos los miembros la repetimos en estas fechas cercanas porque, aunque estamos en otro pie de comprensión de nuestro carisma, aunque se ha recogido universalmente en la Iglesia las enseñanzas del santo Fundador -lo que en su momento hasta se las calificó de herejías- y aunque los frutos están a la vista, no podemos ni queremos olvidarnos de los favores pasados ni los que necesitamos conseguir de Nuestra Señora todo el tiempo que dure la andadura de la Obra en el mundo.

Este año es un Año Mariano en el Opus Dei, y don Javier Echevarría irá a renovar la consagración que se hizo hace ya tantos años. Todos estaremos apegaditos junto al que Dios nos ha dado como Padre y sucesor del Fundador.

Acción y vida interior: buena dupla

abril 3, 2010

Una amiga mía querida y emparentada ha asistido a medios de formación de la Obra varios años ya, y a quién la quiere oir le dice lo muy bien que le han hecho, pero este año duda de seguir por que no sabe si aparte de formarse -“oír charlas”  dice ella- el Opus Dei le puede ofrecer algo más….

No es primera vez que me topo con un caso así en que lo que buscan no es un encuentro con el Señor  en su vida interior para de ahí pasar a la acción donde su libre albedrío las lleve con rectitud de intención y buscando en todo a Dios. Buscan moverse pero en cierto modo desean ser dirigidas en la acción por “alguien” , ojalá algún eclesiástico, y como en la Obra somos laicos mayores de edad y muy libres de tener iniciativas sin moldes predeterminados ni mandados por nadie, salvo por los mandamietos comunes a los cristianos, y no terminan de entender.

Estas personas son buenas, ¡buenísimas!, pero no les entra eso de “por añadidura” a que lleva el “buscar a Dios y su justicia”; buscan la acción separada de la oración, de la contemplación. Quieren ser Marta y no María, y no comprenden que hay que unir las dos cosas con unidad de vida.

Meditar ésto me hace entender a mí lo novedosísima que es la Obra, y por qué a san Josemaría le costó tanto ser comprendido y que le hayan dicho que llegó con 100 años de antelación con su propuesta, y es claro: Dios toma la iniciativa y a nosotros nos queda tratar de ir “al paso de Dios”


Me dices que sí, que estás firmemente decidido a seguir a Cristo.
—¡Pues has de ir al paso de Dios; no al tuyo!
De Forja, punto 531

Un anciano de mi calle

diciembre 12, 2009

Cuentan que en una hermosa ciudad, en una casa magnifica,vivía un anciano solitario.

Había quedado desposeido de todos sus títulos y olvidado de sus amigos,  pero conservaba sus propiedades.

Un hombre de bien, vecino de nuestro protagonista, acudía diariamente a darle un poco de  conversación.

Eran ratos de compañía donde el anciano encontraba paz y consuelo a su soledad,ya que sólo tenía un hijo, que viviendo en la misma casa  nunca tenía tiempo para él.

Charlando estos dos hombres, surgió la conversación de Dios.

El anciano le confesó que cuando era joven, le habían propuesto vivir su vocación cristiana- y añadió- con lágrimas en los ojos:

Me hablaron, me distraje y se me ha pasado la vida

Triste historia de un hombre que en los últimos tiempos de su existencia terrena, cuando el tiempo y la vida se le ha escapado, reconoce haber hecho oidos sordos a una propuesta divina.

Tinta

De festejo

octubre 2, 2009

En un día como hoy, nació el Opus Dei en Madrid(España) para el servicio de toda la Humanidad.

San Josemaría estaba ordenando unas octavillas de un retiro espiritual cuando “vio” la Obra de Dios.

Fue en 1928.

Yo entonces, no estaba allí, porque lo cierto es que ando más bien por aquí.

Como para Dios no existe el tiempo, ahora aquél y éste momento, aquélla y ésta realidad mía, son una misma cosa.

Soy del Opus Dei y francamente, me siento muy agradecida por esta misteriosa elección de lo Alto, que sin duda, viene a demostrar que el Señor se vale de sus más humildes y petardos siervos. Una:yo.

Otro día os contaré cómo y por qué me hice supernumeraria.

Hoy no, porque estoy de fiesta y las fiestas se celebran-así viene ilustrado en la Biblia en muchos pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento-con amigos, familia y una buena mesa.

Así pues, hasta mañana:)

Tinta

*El cava es cortesía de Pilot, que para eso los hacen en su tierra.Gracias Pilot:)

¡Felicidades Marita, Pilot y Athos!

Tomo, el japonés

septiembre 25, 2009

Tomo, el japonés amigo de mi hermano se está muriendo en estos momentos. Puede ser hoy o esta semana, pero será, y pronto.

No es japonés de las islas orientales, sino chileno hijo de japoneses, con poca formación y ninguna práctica religiosa. Bautizado, eso sí, y pare de contar.

Tomo tuvo la suerte de tener como amigos a mi  hermano y a Andrés, que se han preocupado de convencerlo de “arreglarse con su acreedor por el camino” como dice el evangelio por ahí, y después de mucho rezar y conversar con el enfermo la han logrado y ya está listo para presentarse ante el Señor.

La felicidad de haber cumplido el deber más grande que se tiene con los amigos va a mitigar la pena de los que quedamos, y definitivamente será el motivo de felicidad eterna de este hombre que está en la sala de espera para encontrarse con Jesús, su Juez, Legislador y Rey que lo ha amado siempre y lo espera.

Aprovecho esta entrada para pedir al Señor de la Mies que envíe operarios, pues costó casi dos días conseguir un sacerdote que pudiera ir a la clínica a atender a este moribundo.

Marita

Pedro, el de los traperos

septiembre 19, 2009

He llegado conmovida al regresar de mi misa de hoy. He visto un personaje que me ha recordado la historia de Juan el lechero, que conoció san Josemaría en el Madrid de los años 30 y que tanto me conmovió en su momento.

Se trata de un hombre bastante mayor, canoso y de manos ásperas, que llegó un poco atrasado a la misa de 12:30. Se sentó atrás, justo al otro lado del pasillo de donde yo estaba, y apoyó alrededor suyo, en los bancos, su gran atado de mopas* para fregar el piso (traperos, los llamamos en Chile) hechos por él mismo con toda seguridad, porque industriales no eran ni se notaba que tuvieran el sello “made in China”.

Yo pensé: “si es para descansar del tremendo peso que lleva, no pudo escoger mejor que la misa. Ojalá la siga”, y ¡no sólo la siguió! sino que lo hizo con un respeto y una devoción conmovedoras, porque también cuidaba la urbanidad de la liturgia, con las posturas correctas en los momentos estipulados, los cantos cuando correspondía, etc. verdaderamente lo hacía mejor que muchos que uno ve todo el tiempo y no la cuidan tanto.

Yo no andaba con dinero en la cartera y él se fue justo al terminar la misa, mientras yo hacía mi acción de gracias, pero con cuánto gusto le hubiera comprado su producto a este hermano sencillo, que pasó a estar con el Señor santificando en mi calle su humilde y pesado trabajo. Al igual que san Josemaría, yo sentí la necesidad de decir: “Señor, aquí está este desgraciado, que no te sabe amar como Juan el lechero”

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Les dejo la historia de Juan el lechero que he tomado del sitio www.es.josemariaescriva.info

MARITA

Tanto por qué rezar

septiembre 17, 2009

En “mi calle”, o sea en el medio en que me desenvuelvo, se me han juntado montones de cosas por qué rezar, ¡y uno se siente tan pobre e incapaz del acto más pequeño que sirva para paliar en una partecita los dolores y problemas que vamos enfrentando, sufriendo o sabiendo! pero vamos por parte y les iré contando algunas de mis intenciones, pues jamás me faltan.

Hoy he rezado por una mujer muy joven que por mi empleada he conocido: No alcanza a tener 30 y es madre soltera de dos niñas de 12 y 9 años respectivamente. Se le ha declarado un cáncer de esos rápidos y con metástasis por todos lados y en 6 meses ya no sale y se está quedando ciega; lo más probable es que no llegue viva a Navidad.

Se llama Fabiola, y no sólo sufre por sus males actuales, sino que ha sido una vida de desventuras comenzando por su llegada al mundo, pues su madre también era soltera y su progenitor no se hizo cargo de ella al nacer ni nunca. Su madre tuvo otra hija cuando tenía unos 8 ó 9 años y luego ambas niñas fueron abandonadas por la madre.

Fabi se hizo cargo de su hermanita trabajando duramente para las dos, y pronto ella se embarazó 2 veces consecutivamente, con el consiguiente abandono por parte de los padres de las niñas. Ya eran 4 personas a su cargo, incluyéndose a si misma. El año pasado fue el turno de la hermana pequeña de ser madre en esas condiciones que parecen cosa de fatalidad por el ciclo –que parece no poder quebrarse– de infortunios de los que no se necesita tener bola de cristal para preverlos,  y si nadie se hace cargo de verdad,  esas niñitas que se quedarán huérfanas repetirán el patrón de todas las mujeres de esa familia. ¿Qué hacer si no es rezar?

¿Qué hacer sino rezar? para algunos es un parche curita para una hemorragia masiva, pero yo sé que para esa mujer mi oración le servirá de ayuda; la visita de Ana, mi empleada, que le va a preguntar si se ha confesado y si la han atendido espiritualmente, la va  a animar en tan triste trance, y que con la gracia de Dios, cuando le llegue la hora suprema no morirá abandonada como ha estado toda su vida porque la recibirán los brazos amorosos de Santa María, su madre del Cielo, para llevarla ante su Hijo Jesús, que quiere que todos los hombres se salven.

Si lees ésto, te pido que la encomiendes, pues su mayor preocupación es que no le separen a sus hijas.

MARITA

Estrella-1

septiembre 15, 2009

Le llamaremos Estrella.

Vivía unas casas más abajo, en mi misma calle.

Nos conocíamos de vista, pero nuestros horarios y costumbres no coincidían.

Me habían hablado de ella; la verdad, poco y no muy bien.

Corría en brazos de un chico que le daba mucha marcha.

Hacían de todo. Probaban todo.

Y un día…(continuará)

TINTA

Luz en la sombra

septiembre 12, 2009

Pensaba en ese alegórico calcetín que se nos queda en las manos y sólo vemos los agujeros. En mi “calle” hace un tiempo que enterramos a Olga y a sus tres hijos-David, Raúl y Sergio-. Hoy le doy la vuelta al calcetín y escribo en presente ese recuerdo.

David recorriendo los ataúdes que guardan los cuerpos de los que más ha amado. El camión para Raúl; para David las canicas, “no las pierdas”; el chupete para Queco. “Y a la mamina, mi teléfono móvil, para que me llaméis cuando lleguéis al cielo”.

Nunca hubiera sospechado que la pena pudiera traducirse en un susurro. Nunca hubiera creído que de una herida abierta pudiera brotar la ternura; una ternura cálida y delicada, urdida con hilos de muchos colores, como las pequeñas cosas que hicieron tierna la vida de la familia Sanz Acebes. El sufrimiento sereno de David me ha sobrecogido. A todos nos ha alcanzado-de una manera u otra- el zarpazo de unas muertes que han dejado la ciudad  a oscuras. De repente, muchas de las preocupaciones que quitan el sueño quedan enterradas bajo los escombros. No hace falta rescatarlas. De repente, ya no importan. Desde el jueves por la noche ocupan el último lugar en la lista de prioridades. David agarra un dolor que no cabe en la cabeza ni en el corazón y lo moldea con una entereza a la que no estamos acostumbrados.

“Esperadme,  porque yo estoy aquí en la tierra. Debe de ser para algo bueno que me debe quedar pendiente”. Debe ser que el amor, cuando es de verdad, impide que aflore la rabia y el desaliento. Tiene que haber una razón que escapa al razonamiento humano para comprender por qué las lágrimas no apagan la esperanza. Si no, no se entiende.

La ciudad está a oscuras y es David el que nos muestra que la sombra proyecta luz si la llama ha prendido en la intimidad de una familia que se ha querido mucho; que se sigue queriendo.

Seguramente David ni siquiera sospecha lo que nos ha enseñado cuando ha compartido con nosotros sus recuerdos. El hogar al que apetece regresar cuanto antes después de una jornada de trabajo. El cuento-mejor dos- de cada noche. El beso intenso para decir sin palabras “te quiero más que a nadie en el mundo” . Dormirse en el sofá acurrucado, pegado a la persona amada.

Ahora, lo único que puedo hacer es no olvidarme de su duelo. Y darle las gracias por haberme ayudado a entender que tengo que dar también las gracias por los remiendos y los nudos que quedan en el reverso del calcetín. El reverso, señal inequívoca de que hay un anverso valioso.

Dar gracias…a Dios.  Por los hijos que dejan sus habitaciones patas -arriba porque están jugando y significa que están en casa. Por las camas que a veces se quedan por hacer porque significa que los míos han dormido en ellas…y se han despertado. Por el desorden después de una fiesta familiar porque significa que estuvimos rodeados de seres queridos. Por la sombra que nos ve trabajar porque significa que podemos salir al sol. Por las ventanas que necesitamos limpiar, cañerías que arreglar, porque significa que nuestra vivienda aún sigue en pie. Por los gritos de los niños, sus peleas, sus discusiones…porque significa que pueden hablar  y los podemos oír. Por el despertador que suena temprano todas las mañanas y arrebataríamos contra la pared, pero significa que estamos vivos.

“Fueron tres segundos, 3 segundos que viví en directo en mi casa y que han cambiado mi vida y que espero sea para algo bueno” Para algo bueno…

Cada uno de los que estábamos presentes sabe hasta dónde se ha filtrado el testimonio en carne viva de David, qué lugares cerrados ha iluminado, qué preguntas se ha formulado y qué respuestas ha obtenido.

Y seguro, David, que a nadie ha dejado indiferente.

PILOT