Archive for the ‘Anécdotas Simpáticas’ Category

Constatando hechos: la confesión está de moda

agosto 24, 2010

Una de las cosas inherentes al verano amén de calor, los mosquitos y los turistas es el movimiento.

Nos movemos y …los que frecuentamos la Misa diaria-no por mejores sino precisamente por necesitados-acudimos allá donde estemos, a iglesias distintas de las habituales.

Y este es el hecho que constato: la gente confiesa por un tubo-expresión española que viene a significar “mucho”- No es que seamos más pecadores, que posiblemente sí, por aquello de que el ocio da lugar a ciertos excesos contenidos en periodos laborables, sino que la gente necesita de la confesión.

Me ha llamado la atención observar cómo, al efecto llamada de un sacerdote revestido que se sienta en el confesionario, la cola se forma automáticamente. ¿Por qué?

Fundamentalmente porque para confesar es necesario que haya un sacerdote confesando y por ende, que las criaturas sientan necesidad de pedir perdón a Dios.

El movimiento es grácil y fluido: hombres y mujeres se arrodillan, confiesan y salen reconfortados porque Dios siempre perdona. ¿El único requisito? Que le pidamos perdón.

A modo de anécdota comento lo bien que lo pasé hace cuestión de dos semanas escuchando las carcajadas de una señora que estaba confesando-el sacerdote también reía aunque más contenido-y pensé “qué lástima que la iglesia no esté más llena para que la gente compruebe que confesar da mucha alegría”.

Tinta

Piojos en el apostolado

agosto 20, 2010

Nuestra vocación cristiana -por bautizados nada más (ni nada menos)- nos exige propagar la fe de generación en generación, y para ello todo puede servir, hasta una infección de pediculosis en el colegio de nuestras hijas.

A la edad de los terceros y cuartos de primaria nadie se salva, no me vengan con cuentos. Que nadie quiera decir: _Mi hijita tiene piojos,  es una cosa, pero que hay hasta en las mejores familias, soy testigo. Por sus juegos se acercan demasiado, revuelven sus cabellos y basta que llegue una con los parásitos para que todos suframos el peligro.

Mi hija era muy amiga de Paulina, y yo quería acercarme apostólicamente a su madre, pues también simpatizábamos, pero de lejos, hasta que un dia le advertí que mi hija estaba infectada y que por favor tomara precauciones con la suya porque separarlas era imposible.

Yo temía un rechazo, pero fue al contrario…..también reconoció que la suya tenía el problema. Nos pasamos datos de qué productos y técnicas usar y de alertar al colegio del asunto para pararlo ahí, en el foco.

La sinceridad dió para estrechar la amistad y terminó acercándose a Dios un poco más, pues ya era piadosa, y encontró su lugar en la Iglesia, en la vocación de supernumeraria del Opus Dei que es hoy día, y cada vez más feliz.

Con el paso cambiado

junio 16, 2010

El otro día estuve en un funeral y nada más entrar percibí que el “pueblo” no era muy católico:)

Buena fe sí, y buenísima gente, pero con el paso cambiado.

La mitad de la Misa la dialogamos el sacerdote y yo, de tal modo que los que estaban delante mía se volvieron a mirarme. Supongo que querían saber si tenía aspecto humano o extraterrestre.

Llegando al padrenuestro las voces aumentaron considerablemente, y es que una cosa es la liturgia eucarística y otra la oración por excelencia.

Bien, pues en la petición de los fieles estábamos, cuando todo el pueblo se sentó y yo me puse de pie. Una amiga que estaba conmigo me tiraba del pantalón y decía que me sentase…y yo de pie.

– ¿Porque todos lo hagan mal tengo que hacerlo mal yo también?-le pregunté.

Pero es que no me dio tiempo a recuperarme del sofoco cuando todos decidieron ponerse de pie mientras yo permanecía sentada, esta vez con el apoyo de mi amiga, que no pudo contener un ataque de risa. Ni yo tampoco.

Es lo que suele pasar. Primero la risa inoportuna en cualquier funeral y segundo que un numero considerable de creyentes sólo van a misa cuando toca boda o entierro.

Yo creo que Dios nos mira y se echa las manos a la cabeza pensando qué hijos más torpes somos.

Pero también creo que sonríe.

Tinta

3 Rosarios originales

mayo 25, 2010

Para rezar el santo rosario es ideal tener ese instrumento de cuentas que todos conocemos y su nombre se ha hecho genérico para cualquier objeto similar, como el “Tasbith” de los musulmanes que llamamos “rosario” musulmán.

Es ideal usarlo al rezar esa devoción, pero si faltara, el ingenio lo suple como a continuación cuento:

Un monje benedictino alemán, que vino a fundar su orden en Chile, contaba que siendo prisionero de guerra, no lograba llevar la cuenta mientras hacía trabajos forzados, hasta que un día encontró un trozo de cordel delgado y le hizo 10 nudos: ya tenía su rosario y lo conservó hasta su liberación.

Marta, una anciana vecina mia, rezaba el día entero rosario tras rosario, hasta que la vejez se la llevó. No era raro verla pasar concentrada en sus oraciones, pero sus cuentas  eran muy sui generis: los tejía a ganchillo pues los perdía por montones y no tenía medios para reponerlos a ese ritmo.

Para terminar de dar ideas, y por eso escribo este post, ayer estábamos con mi esposo desgranando porotos granados (frijoles tiernos pero ya con granos) y nos pusimos a rezar el rosario. Con las manos ocupadas era difícil pasar cuentas, por lo que se me ocurrió poner 10 granos en la mesa e irlos pasando de un lado a otro en cada misterio.

Creo que en todos los casos la Virgen debe haber estado contenta.

Parquímetro con mensaje

marzo 9, 2010

Hoy tenía que coger el coche, así que me armé de paciencia. Ayer volvieron a cambiar las rutas rodadas de la ciudad, por unas obras que bien podían calificarse de faraónicas, cerrando unas calles y habilitando otras. Y provocando la consiguiente confusión del primer día entre los conductores obligados, los avisados y los ignorantes, los pacientes y los estresados, los hombres y las mujeres. Había oído por la tarde los pitidos de los coches, desde mi casa, porque, además, ayer por la tarde empezó a llover.

Absorta iba en mis pensamientos, y con la circulación más lenta de lo habitual en esa calle, cuando de pronto, mi vista se para en un poste oscuro, de poco más de un metro, brillante, como recién pintado. Sobre el azul nítido, sobresalen unas letras grandes en blanco: ORA. Es un parquímetro, cualquiera diría que recién puesto para decirme algo en esta mañana algo fría y lluviosa. Ora, o reza, que es lo mismo. No ruedes sobre la monotonía del día con rutina. Un cristiano tiene ese gran mandato, tabla de salvación, refugio, consuelo, fortaleza, luz, alegría, esperanza…

No me venía con exactitud a la memoria, así que he entrado en www.opusdei.es a buscar la cita:  “No es cristiano pensar en la amistad divina exclusivamente como en un recurso extremo. ¿Nos puede parecer normal ignorar o despreciar a las personas que amamos? Evidentemente, no. A los que amamos van constantemente las palabras, los deseos, los pensamientos: hay como una continua presencia. Pues así con Dios” (http://www.opusdei.es/art.php?p=18233). No sé cuál será la palabra más usada en la predicación de San Josemaría. Un día voy a entretenerme contando la palabra “amor”.

Entretanto, tecleo rápidamente en el ordenador, alucinando de lo que esta mañana “me ha dicho” un parquímetro. Creo que a partir de ahora coger el coche va a ser un poco menos antipático y un poco más amable.

Tinta

Oración de mi nariz

diciembre 1, 2009

Todo debe ser oración: el trabajo y el descanso; hablar con Dios gustosa y serenamente y no poder hacerlo -formalmente- por las complicaciones de la jornada, por más que se hayan puesto los medios y todo nuestro ser desee un minuto de solaz tratando a solas con el Señor. Todo se puede llevar a Dios y es oración.

Con esa lógica, hoy, que lo único que puedo hacer es estornudar y mover  la nariz para allá y para acá porque me pica mucho por una alergia, debe ser oración también, pues la ofrezco junto con mi poca capacidad de concentración. ¿Por qué no?  Es mortificante y la mortificación es llamada también “oración del cuerpo”

Recordatorio: hoy es el segundo día de la novena a la Inmaculada

Marita

Bautismo de Julio Roberto

septiembre 30, 2009

Anoche he asistido “por casualidad” al bautismo de un hombre joven, de unos 30 años, calculo.

Pidió ser contado entre los hijos de Dios y anoche se concretó en una sencilla ceremonia.

Cada vez que he asistido a un bautismo de adultos, y ya son varias, se me eriza el pelo porque le tomo el peso a la tremenda gracia de Dios que es haber sido católica desde la más tierna infancia.

El neófito se llama Julio, pero al bautizarlo pasó algo simpático que no deja de tener su razón de ser, y es que nuestro párroco llamado Roberto, le dijo:

-Julio, yo tengo una costumbre que voy a aplicar contigo, y es que cuando bautizo a algún varón, le pongo mi nombre para que nunca se le olvide quién fue el cura que lo hizo, para que no dejes de rezar por mí.

Dicho y hecho: la echarle el agua dijo:

_ Julio Roberto, yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo….

Es una anécdota simpática, me parece, porque por suerte el sacerdote no se llama Nepomuceno o algo peor y que me perdone don Nepo si hay alguno que sea bloguero por ahí y me lee.

Marita