Archive for 31 enero 2010

Sumar amores

enero 31, 2010

Cuando le hago cariño a mi nieta, de algún modo se lo hago a mi hija y a mi yerno también. Así lo entienden ellos en su concepto maduro del amor familiar. Que yo ame a la niña me agranda el corazón, sumo amores, por decirlo así, de un modo muy simple. No dejo de amar a mi hija. Los amo más y por más razones.

¿Por qué nuestros hermanos cristianos de otras denominaciones se cierran o les cuesta tanto comprenderlo así en lo referente a nuestro amor reverente a santa María? Amando a la madre amo al Hijo, sin contar con que “la llamarán bienaventurada TODAS las generaciones” (Lc 1, 48)

No amo a cualquier mujer con un culto de hiperdulía. No, es la Madre de Jesús, y por ser Dios encarnado ella es la Madre de Dios. No puedo “sacarle” la humanidad a Jesús, por lo tanto tampoco la divinidad. No me quedaría nada de Él.

Hay dos naturalezas en una sola persona divina que asume su naturaleza humana con todo lo que ella es; también asume y ama a su madre de la tierra que nos dejó como madre a todos sus discípulos al dejársela a san Juan a los pies de la cruz.

Creo que san Ildefonso de Toledo lo sabe explicar maravillosamente en su oración a la Madre de Dios*

Marita

Guía

enero 27, 2010

En nuestros días, es un error dar por sentado que entre los católicos hay conocimientos básicos respecto a nuestra doctrina.

El primer y más importante escollo a vadear es precisamente la ignorancia.

Ignorancia nutrida de años de descuido, o de indiferencia, o simplemente, que no hemos tenido norte-esto es, quien nos guíe

Así pues, en catequesis de confirmación estamos poniendo sobre el tapete, palabras o costumbres cristianas que han caido en el olvido y necesariamente tenemos que recuperar:

¿confesión?¿examen de conciencia?¿trato personal con Cristo?¿bendecir la mesa?¿dar los buenos días a la Virgen?¿darle las buenas noches?¿ofrecimiento de obras?¿el rezo del Rosario?…me miraban un poco sorprendidos y en algunos ojos vi brillar la alegría de nuevos horizontes.

Y yo les decía a este grupo de personas, que quizás lo peor es que no hablamos con naturalidad y mucho menos vivimos con naturalidad, aquello que es parte y esencia de nuestra fe:nuestra doctrina y nuestras costumbres cristianas.¡Las de toda la vida y para siempre!

Y es que hay que enseñarles desde chiquititos, dejando muy claro que el aprendizaje se fía largo.

Ellos están muy animados con las clases y yo también:)

Tinta

No olvidar pedir y encomendar

enero 25, 2010

Rezo por muchas cosas y como soy un poco despistada y algunas veces se me olvida, confío en la memoria prodigiosa de mi ángel, que por algo el Señor lo ha puesto a mi lado y me ayuda.

También tengo algunos tips  -“industrias humanas” les llamaba san Josemaría- y hago cosas especiales para que no se me quede nada fuera, porque la intención vale pero es bueno actualizar las impetraciones en idioma culto y “la pedí’a” como le decimos en Chile, herederos de andaluces y extremeños.

El rosario es un momento especial y lo tengo dividido para diversas necesidades para que, de la mano de su santa Madre, el Señor me escuche mejor.

El primer misterio es para lo más reciente, lo que me preocupa, lo urgente.

El segundo, por las intenciones del Prelado del Opus Dei, la Obra en general, mis hermanos  y mi hijo sacerdote (que también es mi hermano de vocación allí)

El tercero, por la Iglesia, por el Santo Padre, sus intenciones y por los sacerdotes, Iglesia perseguida, teólogos (para que sean estudiosos y fieles), etc.

El cuarto por mi familia y todas las familias. Por las necesidades espirituales y materiales; por los proveedores que se esfuerzan por traer lo necesario a casa. También por el que primero vaya a morir de mis seres queridos, incluyéndome.

El quinto, por mi apostolado; por mis amigas, por las conversiones, por los gobernantes y cualquier cosa relacionada.

Ahí está lo principal, pero hay tantas instancias para molestar a Dios que trato de no desperdiciarlas. He puesto éstas para ilustrar un modo eficaz y posible.

Marita

Fe y Ciencia

enero 24, 2010

“A pesar de que la fe esté por encima de la razón, jamás puede haber desacuerdo entre ellas. Puesto que el mismo Dios que revela los misterios y comunica la fe ha hecho descender en el espíritu humano la luz de la razón, Dios no podría negarse a sí mismo ni lo verdadero contradecir jamás a lo verdadero””Por eso, la investigación metódica en todas las disciplinas, si se procede de un modo realmente científico y según las normas morales, nunca estará realmente en oposición con la fe, porque las realidades profanas y las realidades de fe tienen su origen en el mismo Dios. Más aún, quien con espíritu humilde y ánimo constante se esfuerza por escrutar lo escondido de las cosas, aun sin saberlo, está como guiado por la mano de Dios, que, sosteniendo todas las cosas, hace que sean lo que son”(159 Catecismo)

Sin duda este punto da para grandes reflexiones, debiendo empezar ciertamente por pensar, ese ejercicio de la mente que por falta de uso está un pelín atrofiado.

En los retiros mensuales basicamente aparcamos todo, nos centramos en Dios, y pensamos.

En la vida diaria hablamos y vemos con normalidad aberraciones cientificas, manipulaciones genéticas, extermino de fetos mediante la práctica brutal del aborto, el hombre se ha entregado al servicio de la técnica, etc y posiblemente si hicieramos buen uso de la capacidad de pensar, de razonar y de buscar el bien y la verdad, la sociedad daría un cambio radical.

La invitación para hoy es animar a razonar, a pensar, a tener espíritu humilde y ánimo constante.

Feliz domingo.

Tinta

Retiros mensuales

enero 21, 2010

Hasta que conocí el Opus Dei pensé que los retiros eran algo raro, escaso y para personas en un estado especial. ¿Para mí? más adelante, quizás, cuando esté en un “estado especial impreciso e indefinido.

Así las cosas, cuando me invitaron a uno, que sólo duraba unas dos horas, con dos meditaciones, un cuarto de hora de lectura y un exámen sobre lo meditado, me parecio muy raro, pero decidí probarlo. ¡Gracias, Señor por eso!

Comprendí que no basta no ser una mala persona, que está por sobre el promedio en honradez  porque se cuida, pues los límites para crecer en vida interior y virtud son infinitos _hasta “ser perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto”_(Mt,5,48)  y muchas veces no sabemos como hacer para lograrlo. Por eso, este medio de formación  pasó a ser fundamental.

Es un alimento que necesito cada mes para actualizar los propósitos del curso de retiro que hago anualmente, pero que con el día a día se me oxidan, se me olvidan. También me muestran ángulos nuevos para renovar la lucha en algo que nos puede haber parecido que ya era un logro, y no, siempre se puede pulir más cualquier virtud, y de eso se trata, de poner en relieve la VIRTUD a conseguir y no tanto el defecto que debemos erradicar; por eso es tan estimulante el modo que tenemos en la Obra para seguir día a día con nuestra lucha deportiva contra el “hombre viejo” que todos llevamos con nosotros.

Marita

Arrastrando

enero 20, 2010

Pensando en las redes que arrastran los pescadores-imagen de la entrada anterior-ciertamente los católicos tenemos la responsabilidad personal de querer a Dios y a los demás, y la responsabilidad de dar buen ejemplo.

Porque tanto para mal como para bien, lo cierto es que arrastramos.

Podemos arrastrar a otros a acercarse a la belleza de Dios o podemos arrastrarlos hacia caminos turbios y desoladores llenos de egoísmos y vacío.

El punto 1792 del Catecismo dice:

El desconocimiento de Cristo y de su Evangelio, los malos ejemplos recibidos de otros, la servidumbre de las pasiones, la pretensión de una mal entendida autonomía de la conciencia, el rechazo de la autoridad de la Iglesia y de su enseñanza, la falta de conversión y de caridad pueden conducir a desviaciones del juicio en la conducta moral

Así pues, no tengamos miedo a echar las redes, siguiendo el ejemplo de aquellos rudos pescadores que descubrieron la inmensidad del panorama que les presentó Cristo.

No les resultó fácil y desde luego, tardaron mucho en comprender, pero guiados por el amor y fortalecidos en el Espíritu Santo, hicieron lo que nunca la historia podrá negar: transformaron la sociedad y el eco de su valentía llega hasta nosotros.

Juan Pablo II y su “no tengáis miedo” es altavoz que resuena en nuestros oídos, anima nuestra alma y fomenta nuestros actos.

Así pues, no tengamos miedo, echemos las redes a diestro y siniestro, a tiempo y a destiempo, siempre con amabilidad y arrastremos.

Tinta

Junto al mar

enero 18, 2010

Mientras estaba en el pequeño lugarejo donde descansamos en la playa, pensaba que Cafarnaúm no debe haber sido ni el doble de lo que ahí había, y al ver salir y llegar a los pescadores en sus botes, me daba por pensar en el llamado de los primeros discípulos de Jesús, (Cfr Mc.1, 16 ss) que uno los imagina un poco “de escayola” o un “santo de palo”, como dice mi madre, pero no, eran como los del lugar, unos tipos duros, sacrificados, dados a la pendencia si se pasan de vino, cosa corriente en ellos,  como los que uno se encuentra cada día, y en un lugar tan pequeño, sin vulnerar la libertad de esos hombrotes del pueblo, hizo de ellos apóstoles y santos.

¿Por qué en la vida mía le temo tanto a hablar de Dios? a unos por eruditos y a otros por ignorantes. A unas por blandas y livianas y a otras por duras e intransigentes …¿no será más bien que con unos y otras soy una cobarde y egoísta?

Señor, que no deje pasar oportunidades de darte a conocer en el futuro, ahí o en la gran ciudad…¡en tu nombre echaré las redes!

Marita

Contemplando y deseando

enero 15, 2010

Es verano en Chile y por hacer calor es muy rico ir al lado del mar. Ahí he estado y, por ser un sitio bastante remoto, no tengo modo de asistir a misa diaria como hago en tiempos normales, pero ¡cuanto se contempla en medio de la naturaleza y del alejamiento de los ruidos internos y externos de la ciudad! ¡cuántas comuniones espirituales y deseos de confesar se viven al estar lejos del Santísimo y de un sacerdote que te pueda absolver de tus faltas! No sé si sea tan malo estar alejados por unos días de estos auxilios que nos dejaste, Señor, porque se aprecian más, con sed, con unos deseos que desconocemos en días de rutina.

¡Cuánto tenemos que agradecer por tener quienes mantengan la fe, nos alimenten, consuelen  y sanen con los sacramentos y por tener unos días reparadores tanto de las fuerzas físicas como de las energías del alma!

Otro punto para agradecer es nuestro Plan de Vida en la Obra, que nos mantiene unidos a Dios y fervorosos aún en situaciones especiales.

Marita

Sensibilidad y decoro

enero 13, 2010

Es cuestión de sensibilidad.

Sensibilidad y formación.

Formación que como muy bien puntualiza el Catecismo, dura toda la vida.

Hablo ahora del trato a Jesús Sacramentado, de la adoración que le debemos, de la delicadeza con que le recibimos tras el milagro de la transustanciación.

La Eucaristía no es un divertimento para niños domingo a domingo.

No sé qué hacen subidos cincuenta niños en el altar, empujando al sacerdote, apoyándose en el altar, esperando el momento de la consagración como quien espera apagar una tarta de cumpleaños en una fiesta de amiguetes.

Supongo que hay que ser pacientes y comprensivos con los demás.

Pero…¿y qué pasa con el trato que debemos al mismísimo Dios?

Tinta

Orgullo de ser católico

enero 12, 2010

El católico de a pie no puede tener complejos. Tampoco puede creerse superior. Pero lo cierto es que saberse hijo de Dios provoca un orgullo santo que da fuerzas para acometer cualquier empresa.

Cuando estamos en una habitación, si nos aproximamos a la puerta, nos alejamos de la ventana.

¿Por qué digo esto?

Pues porque en la vida del cristiano pasa lo mismo día a día. Si nuestra atención se centra en las cosas materiales de esta vida, poniéndolas como fin y no como medio, evidentemente nos acercamos al objeto y nos alejamos de Dios. Perdemos así el equilibrio interior y nos invade el desasosiego y falla la confianza.

En una sociedad tan generosa en baratijas, donde se atropellan o directamente se sesgan los derechos humanos y se aprovecha la duda del cristiano para hacer burla de él, o andamos muy cerca del Señor o nos confundimos con la masa y ni damos fruto, ni luz, ni sal.

Depende, pues, de nuestra libertad, la capacidad de aproximarnos o alejarnos del Bien.

Tinta