Archive for 30 octubre 2009

Santo temor de Dios

octubre 30, 2009

Si hay que amar a Dios sobre todas las cosas, ¿cómo se le puede TEMER? ¡y el temor de Dios es “el comienzo de la sabiduría”! (Proverbios 9,10)

Parece contradictorio hasta que tomamos un ejemplo bastante conocido de la vida corriente: Un hijo que ama a su padre teme ofenderlo, darle un mal rato, hacerle sufrir, y lo teme por amor al padre. Es un temor bueno, de noble cepa.

Un padre que ama a su hijo hace bien en infundirle un cierto temor de su autoridad por el bien del hijo, y ya sabemos que donde hay leyes, reglamentos o normas que cumplir debe haber una sanción si se quebrantan, de otro modo no habría sociedad posible.

Dios es Padre y nosotros unos hijos heridos por el pecado, inclinados al mal y expuestos al peligro de perder por nuestra culpa la amistad con Dios y la muerte eterna que es su consecuencia.

Como padres humanos sabemos que está bien que los hijos teman al mal porque es bueno para ellos. No por ser adultos dejamos de ser muy pequeños -y muy porfiados- ante Dios, y con mayores peligros si cabe.

No confundir el SANTO TEMOR DE DIOS con temer a Dios. ¡Al pecado hay que temer, no a nuestro Padre del Cielo!

Marita

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Queridos por Dios

octubre 29, 2009

Yo empezaría por lo básico.

Cuando descubrimos que alguien nos quiere mucho, que tiene detalles de cariño y busca agradarnos, nos sentimos importantes a los ojos de esa persona.

Y en ese descubrimiento incipiente del “otro”  se despierta en nosotros el deseo de conocer a quien tanto interés demuestra.

Cuando hablamos de Dios o pensamos en El, podemos caer en el descuido de lo más importante: que Dios nos quiere con locura, que a Dios se le cae la baba con nuestros esfuerzos por hacer su voluntad.

Pero esto no siempre es así, es decir, hay muchas personas que todavía no han descubierto la realidad de la existencia de un Dios Padre y por tanto, no hacen ningún movimiento en esa dirección.

Hay quien además con sus actos hace daño y ofende a Dios.

Bien. Pues a todos nos quiere muchísimo.

Pensar que Dios nos quiere es esencial  para profundizar en el conocimiento de Quien sostiene nuestra vida con su Amor.

Tinta

Visión sobrenatural. Precisando un poco

octubre 28, 2009

Hablábamos de llevar todo a Dios. Más bien debemos decir ver a Dios en todo pues nada le es ajeno salvo el pecado, y éste lo presencia y debemos estar concientes de eso también, con visión sobrenatural y temor de Dios (ya hablaremos de este asunto, “piano, piano è va lontano”).

Todo está bajo el control de nuestro Padre Dios y a eso le llamamos PROVIDENCIA DIVINA. Nada se le escapa, y si nos acontecen males de acuerdo a nuestra visión humana, Él es suficientemente grande y omnipotente como para sacar bien de esos acontecimientos; bienes para la eternidad a que nos tiene destinados, y hay que aprender a verlo así. No es fácil,  hay que ejercitarse, y de pronto lo vamos descubriendo detrás de cada acontecimiento, “bueno” o “malo”, que lo serán en uno u otro sentido en la medida que sirvan o no para los planes de Dios, su gloria y nuestra dicha inmortal.

Pregúntate: ¿Lo quieres tú, Señor? ¡entonces yo también lo quiero!

De san Josemaría:

¡Visión sobrenatural! ¡Calma! ¡Paz! Mira así las cosas, las personas y los sucesos…, con ojos de eternidad.

Entonces, cualquier muro que te cierre el paso —aunque, humanamente hablando, sea imponente—, en cuanto alces los ojos de veras al Cielo, ¡qué poca cosa es!

Forja #996

Marita

Levantar la vista, con visión sobrenatural

octubre 27, 2009

Por bautizados somos discípulos de Cristo, apóstoles para evangelizar el mundo comenzando por la realidad que nos rodea, que no es algo en el aire, son personas y actitudes, ideas, modas, ejemplos a nuestro lado que hay que llevar a Dios. No es una excepción, es la regla del cristiano que se ha tomado en serio su papel de tal, por supuesto que comenzando por uno mismo.

Aunque no lo notemos demasiado ni nosotros, por lo poquita cosa que somos, si nos esforzamos, con SU GRACIA podremos hacer levantar la vista a tantos que sólo ven las cosas del suelo, las terrenas, sin enterase de las otras que también forman parte de la existencia y que le dan ese toque que nos hace alegres, con una felicidad que el mundo no puede dar así.

Lo ha dicho san Josemaría en el punto 279 de Camino:

La gente tiene una visión plana, pegada a la tierra, de dos dimensiones. —Cuando vivas vida sobrenatural obtendrás de Dios la tercera dimensión: la altura, y, con ella, el relieve, el peso y el volumen.


Marita

Como el ciego Bartimeo

octubre 26, 2009

Ciego, pobre, desvalido y socialmente despreciado.

Así permanece al margen del camino el ciego protagonista del Evangelio de San Marcos 10,46-52.

Dice el evangelista, que se llama Bartimeo, pero en realidad, todos somos él,  todos tenemos miserias que curar y andamos ciegos para ver las bondades de Dios que pasa por nuestras calles.

Como todo lo ha perdido,y  nada tiene  salvo su voz,  no le queda más remedio que gritar a Jesús de Nazaret que pasa a su lado-como tantas veces pasa al lado nuestro y el ambiente, los amigos, la sociedad, nos piden silencio y que no molestemos, que no hablemos de Dios-.

Jesús- que le había oído desde el principio, le dejó perserverar en su oración- y le llamó-es la llamada a la vocación cristiana, que nos invita a salir de nuestra poltronería…

Nuestro buen amigo hizo algo que debió ser difícil para un ciego: “Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús”.

Lo poco que tenía-el manto-quedó tirado, le estorbaba para correr hasta Cristo,  como tantas veces nos enlentecen las ataduras materiales o afectivas para vivir desasidos y ligeros en esa ascética sobrenatural que es plano inclinado que cuesta subir.

Sin pensárselo dos veces, sin hacer análisis de pros y contras,  Baltimeo saltó.

Ni más ni menos que lo que debemos hacer, como hacen los niños pequeños, saltar a los brazos poderosos de ese Padre bueno que nos quiere tanto.

Bartimeo recobra la vista porque lo pide con auténtico deseo. De igual modo, si realmente deseamos “ver” y lo pedimos con fe, también nosotros quedaremos curados.

Cristo me mira-te mira- a los ojos y me-te- pregunta: ¿Qué quieres de Mí? Pues yo… como Bartimeo.

San Josemaría rezó insistentemente durante muchos años con confianza filial aquella petición del ciego “Rabboni, ut videam”  y gustaba repetir una jaculatoria que personalmente me ha ayudado mucho: “Que vea con tus ojos Cristo mío, Jesús de mi alma

Tinta.

¿Por qué mentimos?

octubre 25, 2009


Soy de las que luchan denodadamente por no mentir. Lo intento hasta en las cosas más pequeñas. Estoy convencida de que la mentira proviene del MAL y ese mal personificado en el demonio es “homicida desde el principio”. (San Juan 8,44) La mentira lo ensucia todo, es corrosiva, es fea, ¡es mala! ¿por qué entonces es tan corriente su uso?

Lo he pensado muchas veces y, descontando su uso malicioso, a secas, o por costumbre viciosa de faltar a la veracidad, se miente por tres causas principalmente:

  1. POR TEMOR …al castigo, a quedar mal, a ofender, a crear problemas a otros etc
  2. POR COMODIDAD…¡es tan sencillo evitarse una molestia recurriendo a una mentira!
  3. POR VANIDAD… por aparentar lo que no se es en intelecto, bienes, posición social, trabajo……

Sí, mentimos mucho en nuestra sociedad, y lo peor es que a veces nos vemos metidos en alguna situación de falsedad por terceros, que violentan nuestra conciencia, que nos dejan un mal gusto de boca, una resaca que cuesta que se vaya, una inquietud……en resumidas cuentas se trata  de remordimiento de conciencia

Si, trato de no mentir aunque no me resulte siempre porque siento temor, soy cómoda y vanidosa.

Marita

Amar al mundo apasionadamente

octubre 23, 2009

Puede pasar que nos empeñemos en desarrollar una actividad laboral incesante en la creencia de que quien más se mueve, trabaja mejor.

De igual modo, puede uno pensar que ser cristiano es ir al templo.

Ciertamente para adorar a Dios en el Sagrario, hemos de ir a la Iglesia pero para todos aquellos que estamos llamados a vivir como laicos, nuestro campo de acción y donde vamos a desarrollar nuestra vocación es el Mundo.

Seguir a Cristo es buscarle en la vida ordinaria.

Es reconocerle en el trabajo, en el amigo, en el descanso, en el dolor, en la alegría.

Seguir a Cristo es vivir una fe operativa, una esperanza teológica, una caridad desempolvada, viva, en movimiento, en continuo desarrollo, con deseos de conocer más, de profundizar más, de comprender más.

Os aseguro, hijos míos, que cuando un cristiano desempeña con amor lo más intrascendente de las acciones diarias, aquello rebosa de la trascendencia de Dios. Por eso os he repetido, con un repetido martilleo, que la vocación cristiana consiste en hacer endecasílabos de la prosa de cada día. En la línea del horizonte, hijos míos, parecen unirse el cielo y la tierra. Pero no, donde de verdad se juntan es en vuestros corazones, cuando vivís santamente la vida ordinaria…“(Amar al mundo apasionadamente)

Tinta

En medio del mundo, como la Sagrada Familia

octubre 22, 2009


Jesús el carpintero

Benedicto XVI dice que ser laico es “la forma normal de ser cristiano; la forma normal de vivir el Evangelio en este mundo y de abordar las cuestiones cotidianas del mundo. Abarcar y transformar el mundo con el cristianismo, he aquí el auténtico apostolado de los seglares” (Dios y el mundo, 368).

A eso le llamamos secularidad, que es vivir en el mundo, en “el siglo”.

Somos un ser humano  más y por  eso podemos ir santificando las realidades del mundo para llevarlas a Dios. No nos distinguimos de nuestros contemporáneos en nada, salvo por evitar lo que nos aleje de la senda mostrada por Jesús con su vida y enseñanzas custodiadas por la Iglesia en el Depósito de la Fe. Hay modos de “estar en el mundo sin ser mundanos”.

Este rasgo es característico del Opus Dei, y ha aparecido así desde los primeros estatutos. Ésto fue considerado muy novedoso en la época fundacional, tanto, que fue muy incomprendido en los comienzos, pero en estricto rigor no era novedad, sino sacar del olvido lo que era la Iglesia en los primeros siglos que, igual que nosotros, eran laicos corrientes en el medio de su mundo; hacían sus trabajos y vivían su estado de vida normal como cualquier persona de su tiempo.

Pensemos nada más que Jesús, José y María fueron laicos del pueblo de Israel……

Marita

Mal menor. cómo distinguirlo

octubre 20, 2009

Machiavelo

En política nos han acostumbrado a hablar maquiavélicamente del “mal menor” en el sentido de que “el fin justifica los medios”  tratando de hacer aparecer aceptable el mal si con él se puede evitar uno peor, y nos cuesta tanto distinguir y explicarlo a otros que he buscado un test para distinguirlo yo y que comparto con mis amigos:

  • Hay que distinguir si es algo que depende de mí o no.
  • Si depende de mí, no puedo hacer el mal. Ningún mal, ni por más pequeño que parezca. No es elegible. Punto.
  • Si no depende de mí y no lo puedo evitar, debo elegir lo que haga menos daño, o sea el mal menor en el verdadero sentido ético.

Me parece que queda fácil para el discernimiento. Fácil de entender, fácil de enseñar y muchas veces muy difícil de cumplir, pero es lo que se nos pide:  “Haz el bien y evita el mal”

Marita

Dios juega

octubre 19, 2009

manos y mundo

Dios juega con nosotros como un padre cariñoso y juguetón con sus hijos.

No entendemos todas las normas del juego y como somos más bajitos, no vemos todo lo que Él ve.

Dios juega con nosotros y nos va dando “prendas” para que tengamos las máximas posibilidades de ganar.

Así permanecen con nosotros los Sacramentos, auténticos energéticos para el camino.

A veces ganamos y nos alegramos muchísimo. A veces perdemos y nos enfadamos.

Lo que no hay que perder de vista es el cariño de ese padre, que es omnipotente y juguetón.

Hablaremos de ellos…de los sacramentos.

Tinta